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En tierras americanas y a orillas del río Mississippi que acaba de descubrir, muere el explorador y conquistador español Hernando de Soto (21 de mayo 1542)

20 mayo, 2018

Hernando de Soto fue un conquistador español, nacido alrededor del año 1500, seguramente en la localidad de Barcarrota (Badajoz). Con apenas 16 años partió hacia el nuevo continente, participando en 1522 en la expedición que descubrió la costa de Nicaragua, comandada por Gil González de Ávila; como él mismo decía, sus posesiones eran su espada y un escudo.

Tras otras importantes expediciones —como en la que acompañó a Francisco Pizarro, siendo capitán en su empresa en Perú, en la que entabló amistad con el capturado Atahualpa (1532)— fue nombrado en 1538, gobernador de la isla de Cuba, pero parece que le gusta más la acción y en 1539, parte hacia la conquista de la Florida.

En Cuba, en su año como gobernador, de Soto vendió gran parte de sus bienes e invirtió esas ganancias en equipar la expedición a la desconocida Florida. Llegó a la costa occidental de la actual Bradenton y nombró al lugar Espíritu Santo.

Hernando de Soto MississippiLa expedición continuará a lo largo de los Apalaches, entre batallas ganadas y derrotas. Cruzaron, lo que hoy conocemos como Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Tennessee. Descubrieron grandes poblados pasándolas de largo, sin atacar ninguna. Según se cuenta, por ausencia de oro en las mismas, algo que hizo que la expedición continuase en busca de ese metal precioso.

Fueron asediados en la ciudad de Mauvila en la que perdieron varios hombres y equipamiento. Incluso siguieron siendo atacados cuando consiguieron abandonar la ciudad por una especie de guerrillas indígenas, con las consiguientes bajas y desmoralización de sus hombres. Todos soñaban con volver a sus barcos y regresar a Cuba, menos Hernando.

Siguieron hacia el norte. Quiso de Soto reclutar indígenas entre los hombres de la tribu de los Chickasawen, exigió a esa comunidad la entrega forzosa de doscientos hombres para servir de porteadores. Obviamente, se negaron y atacaron a los españoles durante la noche. Fue en aquellos días (8 de mayo de 1541) cuando Hernando de Soto y sus hombres -unos 400- fueron los primeros europeos en contemplar el caudaloso río Misisipi.

Cruzaron el río y exploraron el oeste, por las actuales Arkansas, Oklahoma, y Texas. Las bajas ya no les permitían avanzar como antes, faltaban guías, porteadores y la tarea se hacía muy penosa.

De Soto, un dios inmortal

Llegaron los españoles (1541) a las orillas del río Caddo, en donde contactaron con una tribu indígena —conocida como los Kadahodacho o con su abreviatura Caddo— a la que llamaron Tula, y a la que consideraron, según la documentación del inca Garcilaso, como la que disponía de “los guerreros más expertos y peligrosos que jamás hubiesen hallado”. Tuvieron un choque violento con una de estas tribus, cerca de Caddo Gap, Arkansas. Este evento está marcado por un monumento que se encuentra en esa pequeña ciudad de la actualidad.

Al contingente de los españoles se iban sumando indígenas de los diferentes pueblos por los que pasaban, incluso Caddo. Muchos de ellos consideraban que Hernando de Soto era inmortal y tenía grandes poderes, incluso que era el mismísimo Dios del Sol.
Muerte de Hernando de Soto

De Soto cayó enfermo de fiebres, seguramente de malaria. El Inca Garcilaso cuenta en sus crónicas que:

(…)sintió una calenturilla que el primer día se mostró lenta y al tercero rigurosa. Y el gobernador, viendo el excesivo crecimiento de ella, entendió que su mal era la muerte, y así se apercibió de ella.

En la orilla occidental del Misisipi, en Guachoya (hoy Lake City) muere Hernando de Soto el 21 de mayo de 1542.

Para que los indios que los acompañaban no pudieran verle muerto, sus hombres lo ocultaron y acordaron enterrarlo de noche, en una sepultura cerca del río. Esa misma noche, para que los nativos del poblado en el que estaban acampados no sospecharan, dieron una animada fiesta; mientras tanto, un pequeño grupo se separó de la celebración y enterró a de Soto en uno de los agujeros que los indígenas utilizaban para extraer barro, muy cerca de la orilla del río.

Inundaron el hoyo, pero no contentos y sospechando de que los indios pudieran dar con el cadáver, a la noche siguiente, lo sacaron y salieron con disimulo atando su cuerpo al trozo de una encina con tablas clavadas —dice el Inca Garcilaso que parecía un arca. También se cuenta que fue arrojado con mantas lastradas con arena.

El cadáver se envió al fondo del río para que nadie descubriera la mortalidad de Hernando de Soto y, asimismo, protegerse de una posible rebelión de los indígenas y linchamiento del cadáver.

Quedó Luis de Moscoso de Alvarado a cargo de su ejército. Emprendió, en 1539, una expedición de más de 6.000 kilómetros por lo que hoy son diez estados norteamericanos sin hallar los tesoros soñados y con sangrientos conflictos con los nativos. Unos 300 o 350 supervivientes comandados por Moscoso lograron regresar a la Ciudad de México en 1543.

¿Por qué Hernando de Soto fue lastrado al fondo del río Mississippi? Miguel Angel Ferreiro (El Reto Histórico)

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En Inglaterra, con la derrota de los Lancaster a manos de los York en la batalla de Tewkesbury, concluye temporalmente la guerra de las “Dos Rosas” (21 de mayo 1471)

20 mayo, 2018

Poco antes de la batalla, el rey Enrique VI de Inglaterra, perteneciente a la Casa de Lancaster y mentalmente inestable, había sido depuesto por segunda vez por su rival, Eduardo, perteneciente al partido yorkista, quien, a lo largo de su carrera militar, nunca fue derrotado en batalla.

Que Enrique fuera depuesto fue debido a la interferencia de Ricardo Neville, Conde de Warwick, apodado “El Hacedor de Reyes”, quien primero había apoyado a Eduardo y, debido a desavenencias con éste, posteriormente prestó su ayuda a Enrique. Warwick ya había fallecido (murió en la batalla de Barnet, que tuvo lugar tres semanas antes) y el resto de las fuerzas de los Lancaster estaban lideradas por Margarita de Anjou, reina consorte de Enrique VI, y su hijo de diecisiete años, Eduardo de Westminster, Príncipe de Gales.

Margarita, que había desembarcado en Inglaterra tras la impactante noticia de la derrota de Warwick, pudo reunir sus fuerzas con las de su aliado, Jasper Tudor (tío de Enrique Tudor) y pensaba que tenía una oportunidad contra el ejército del rey Eduardo. Su única esperanza consistía en cruzar el río Severn en Gloucester pero, este acceso fue denegado por el gobernador de la villa y del castillo, el yorkista Sir Richard Beauchamp.

Margarita dependía fuertemente del Duque de Somerset, Edmundo Beaufort, el único comandante experimentado que quedaba en sus filas. Sin embargo, su habilidad militar no era comparable con la del rey. El bando real era superior en artillería y, Edmundo, desplegándose en un terreno rodeado de setos y bosque, calculó mal su posición, facilitando que el hermano menor del rey, Ricardo, Duque de Gloucester (el que más tarde se convertiría en Ricardo III de Inglaterra), pudiese atacar su flanco.

En un despliegue de habilidad táctica, el rey Eduardo posicionó un grupo de aproximadamente doscientos lanceros con el propósito de realizar una emboscada a la retaguardia de los Lancaster. El pánico se apoderó del bando de los Lancaster que se batía en retirada.

El Duque de Somerset, presuntamente, mató a uno de sus propios comandantes, Lord Wenlock, por su fatal falta de iniciativa o por posible traición. Algunos sostienen que Wenlock sobrevivió y que el bando real le dejó libre; Wenlock, antes de la rebelión de Warwick, había sido un capitán de gran prestigio leal a los York. Algunos huyeron a la cercana abadía de Tewkesbury, donde se cree que fueron perseguidos. Una de las bajas fue Eduardo, Príncipe de Gales, aunque si su muerte se produjo en batalla o fue ejecutado tras ella, no está claro. Se trata del único Príncipe de Gales fallecido en batalla.

Poco después de haber finalizado la lucha, todos los comandantes del bando “lancasteriano”, incluido Edmundo, fueron ejecutados, siendo la Reina Margarita y su nuera, Ana Neville, apresadas. Por su parte, el Rey Enrique VI, preso en la Torre de Londres, fue asesinado pocos días después.

Traité de Troyes (le 21 mai 1420)

20 mayo, 2018

Traité en complète opposition avec les lois fondamentales du Royaume, ce traité n’a aucune valeur juridique. En effet, selon les lois fondamentales, la couronne est indisponible. C’est à dire que le Roi lui-même ne peut pas en disposer à sa guise et choisir son successeur. Le duc de Bourgogne Philippe Le Bon et le roi d’Angleterre Henri V signent le traité de Troyes qui livre la France aux Anglais.

C’est le résultat de la défaite française d’Azincourt du 25 octobre 1415, et de la guerre civile que se livrent les Bourguignons et les Armagnacs. Le Roi Charles VI le Bien Aimé, ne règne plus et est un jouet dans les mains de sa femme Isabeau de Bavière. Charles VI léguerait donc sa couronne à son gendre, puis, éventuellement, à un petit-fils à naître. Ce mariage fut célébré le 2 juin 1420, jour de la Trinité, dans l’église Saint-Jean-du-Marché.

Le 1er décembre 1420, Henri V fit une entrée triomphale à Paris en compagnie du roi Charles VI et de Philippe III de Bourgogne. L’université de Paris, avec à sa tête le recteur Pierre Cauchon, et les états généraux de langue d’oïl lui apportèrent leur soutien en enregistrant le traité de Troyes.

Le 31 août 1422, Henri V décéda, peu avant Charles VI, le 21 octobre suivant. Le fils d’Henri V, âgé de dix mois, fut proclamé « roi de France et d’Angleterre » sous le nom d’Henri VI. Le duc de Bedford assura la régence en France, et mit le siège devant Orléans le 12 octobre 1428, la dernière ville au nord de la Loire fidèle à Charles VII.

Par la suite, les victoires du parti de Charles VII avec l’aide de Jeanne d’Arc (bataille de Patay et chevauchée vers Reims), rendent caduc le traité de Troyes, par ailleurs cassé par les juristes fidèles au « roi de Bourges », arguant que la couronne de France n’appartenait pas au roi de France, qui ne pouvait donc en disposer. Cependant, les rois d’Angleterre conservèrent officiellement le titre de roi de France près de quatre siècles, avant de l’abandonner en 1802, à la suite de la paix d’Amiens.

Charles VI et Isabeau de Bavière durant le traité de Troyes. Chroniques de Jean Froissart, British Library, Harley 4380, fo 40, c. 1470-1472.

Los sarracenos al mando de Al Malik Al-Ashraf Kalil abren brecha en las murallas de la ciudad de San Juan de Acre, último bastión cristiano en Tierra Santa (18 de mayo 1291)

17 mayo, 2018

Contenidos

  1. Los sarracenos entran a Acre
  2. El Gran Maestre del Temple es herido de muerte
  3. Testimonio de Jean de Villiers
  4. Última resistencia

Después de 43 días de asedio, las operaciones que los zapadores musulmanes llevaban a cabo por debajo de los muros de la Ciudad Real de San Juan de Acre habían avanzado con rapidez extraordinaria, y se encontraban casi debajo de la barbacana del Rey Hugo, corriendo dicha edificación el riesgo de venirse abajo, por lo que poco tiempo después, la barbacana, justo delante de la Torre del Rey Enrique, hubo de ser abandonada y durante la semana siguiente, los zapadores del sultán minaron las torres Inglesa y de la Condesa de Blois. Toda la muralla exterior se derrumbaba ante el bombardeo incesante de las catapultas y los mandrones del sultán.

El 15 de mayo, las fuerzas de Al-Ashraf atacaron la puerta de San Antonio, situada junto al castillo, siendo, inicialmente, rechazados por defensores templarios y hospitalarios tras un duro enfrentamiento. No obstante, tres días más tarde, las fuerzas mamelucas atacaron de nuevo la entrada.

Los sarracenos entran a Acre

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Un día como hoy, 18 de mayo, las tropas del Sultán abrieron brecha en la Torre Maldita, por donde irrumpieron los mamelucos rechazando a los defensores hasta muralla interior. El Temple y el Hospital tuvieron que acudir a reforzar el sector, pues en el suyo, la presión de los ejércitos de Hama y Damasco era mucho menos fuerte. Sin embargo toda la zona estaba perdida, pues más al sur, Otón de Grandsdon había cedido ante el empuje atacante y había perdido la torre de San Nicolás.

Antes de entrar y repitiendo la táctica intimidatoria inicial, Al-Ashraf ordenó el asalto acompañado de un importante número de tambores, trompetas y timbales. Eficaces arqueros preparaban el camino a la primera línea de atacantes compuesta por escuadrones suicidas. Montones de musulmanes ya corrían por la ciudad.

El Gran Maestre del Temple es herido de muerte

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Para empeorar las cosas, el mismo día sucedió lo siguiente: Estando el Gran Maestre del Temple, Gillaume de Beaujeu, liderando la defensa cerca de la muralla en el sector de la Torre Maldita, se le vio repentinamente arrojar la espada y alejarse del combate hacia el interior de la ciudad, sus caballeros le reprocharon su cobardía. Pero Beaujeu respondió:

Je ne m’enfuit pas; je suis mort. Voici le coup.

Que traducido quiere decir: “No estoy huyendo, estoy muerto, aquí está la herida”, y simultáneamente alzó el brazo dejando ver la mortal herida que había recibido en un costado, bajo la axila. Entonces sus caballeros lo transportaron por una de las poternas de la muralla del Montmusard, a una casa del barrio, cerca de la puerta de San Antonio. Donde más tarde, tanto él, como Mateo de Clermont, mariscal del Hospital, murieron. Los caballeros del Temple, transportando los cuerpos de ambos, se pusieron bajo las órdenes del Mariscal de la Orden Pierre de Severy, quién ordenó la retirada hacia la fortaleza templaria, en el sur de la ciudad, cerca del puerto.

Al enterarse de esto, el maestre del Hospital decidió retirase también, para que, tanto hospitalarios como templarios resistieran juntos en la fortaleza del Temple, sin embargo, en la retirada fue alcanzado entre los omóplatos por una lanza y, contra su voluntad, embarcado por sus hombres. Lo mismo hicieron Otón de Grandsdon y el rey Enrique junto a su hermano Amalarico.

Al enterarse de la noticia de que los jefes cristianos huían y la ciudad de Acre estaba irremediablemente perdida, el miedo se contagió a la aterrorizada población que huyó presa de pánico hacia los muelles intentando caóticamente encontrar sitio en los pocos barcos disponibles. Como los habitantes de Acre eran muchos y los barcos tan pocos, no había suficiente lugar para todos, algunos fueron literalmente abordados y sobrepasados por el excesivo peso de las atemorizadas gentes.

Testimonio de Jean de Villiers

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Semejante caos lo describe Jean de Villiers en una carta que escribió en su lecho de muerte:

Ellos [los musulmanes] entraron en la ciudad desde todos los frentes temprano en la mañana y en fuerza de hombres muy numerosa. Nosotros y nuestra orden les hicimos guerra en la puerta de San Antonio, donde había tantos sarracenos que no podía uno contarlos. Aun así, los rechazamos tres veces tan lejos como hasta el lugar llamado “Maldito”. Y en esa acción y otras pelearon los hermanos de nuestra Orden en defensa de la ciudad y de sus vidas y de su país.

Poco a poco perdimos todo el castillo de nuestra Orden, que es muy merecido de orar en él y que está muy cerca de la Santa Iglesia, y luego les llegó el fin. Entre ellos mi querido amigo y hermano Mateo de Clermont, nuestro mariscal, resultó muerto. Era noble y esforzado y sabía muchas cosas de armas y guerra. ¡Que Dios lo tenga en su gracia! Ese mismo día el Maestre del Temple también murió de una herida mortal de jabalina. ¡Que Dios tenga piedad de su alma!

Ese día yo mismo luché contra la muerte debido a una herida que me provocó un jabalinazo entre los hombros, una herida que hace que la redacción de esta carta sea una tarea muy difícil. Mientras tanto una gran multitud de sarracenos entraba en la ciudad por todos nuestros flancos, por tierra y agua, moviéndose a lo largo de los muros, que estaban todos perforados y rotos, hasta que llegaron a nuestros refugios. Nuestros sargentos, los muchachos, los mercenarios, los cruzados y todos los otros desistieron de toda esperanza y corrieron raudos hacia los barcos, deshaciéndose de sus armas y armaduras. Nosotros y nuestros hermanos, la mayoría de los cuales habían sido heridos de muerte o se hallaban gravemente lesionados, resistimos tanto como pudimos, Dios es testigo.

Y algunos de nosotros yacíamos como si estuvieramos medio muertos, estábamos muy pálidos y desmayándonos pero luchando contra nuestros enemigos, nuestros sargentos y nuestros pajes jóvenes me transportaron, mortalmente herido, mientras nuestros otros hermanos se retiraban, y gran peligro corrían. Y hasta aquí yo y otros hermanos escapamos, como Dios quiso, muchos de los cuales estábamos heridos y maltrechos sin esperanza de cura, y fuimos llevados a la isla de Chipre. En el día en que esta carta es escrita nosotros seguimos aquí, en gran pena de nuestro corazón y prisioneros de un dolor insoportable.

Última resistencia

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Al-Ashraf había conseguido reconquistar la mayor parte de Acre, únicamente la fortaleza templaria situada de espaldas al mar en el extremo sur de la ciudad, se mantuvo en pie. Alrededor de doscientos caballeros templarios se habían refugiado tras sus muros defendiendo a varios cientos de civiles. Tras varios días de bombardeo, el sultán, viendo la determinación de los defensores, les ofreció la posibilidad de embarcarse sin ser molestados y envió un destacamento para controlar los preparativos.

El día 28 los cristianos se rendirán y los supervivientes de las Órdenes Militares se refugiarán en la isla mediterránea de Chipre.

 

En Madrid, el rey Carlos II firma mediante una pragmática, la aprobación de la “Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias” (18 de mayo 1680)

17 mayo, 2018

No mucho después de la llegada de los primeros conquistadores a América, la Corona española manda que se observen las llamadas Leyes de Burgos, sancionadas el 27 de diciembre de 1512, que surgen por la preocupación de la Corona por el constante maltrato a los indígenas, de acuerdo a los informes de los padres dominicos.

Se levantó un debate en torno al maltrato a los indígenas con el sistema de las encomiendas, por lo que el Emperador Carlos V convocó a una junta de juristas a fin de resolver la controversia. De esta junta surgieron las llamadas Leyes Nuevas, en 1542, que ponían a los indígenas bajo la protección de la Corona.

Después de muchas controversias jurídicas entre España, Nueva España y Perú, durante el reinado de Carlos II de España (1665-1700), se publicó en 1680 la obra conocida como Recopilación de Leyes de las Indias, que es una compilación realizada por Antonio de León Pinelo y Juan de Solórzano Pereira, de todas las leyes promulgadas por los soberanos españoles para regular sus posesiones en América y las Filipinas.

Está dividida en cuatro tomos y un total de nueve libros, que contienen 6.385 leyes, agrupadas en 218 títulos. Cada ley señala el año, rey y lugar de expedición de dicha norma.

 

George II de Grande-Bretagne déclare officiellement la guerre à la France (le 18 mai 1756)

17 mayo, 2018

L’année 1755 est marquée par de nombreuses agressions anglaises. L’Angleterre prend ainsi l’initiative des hostilités, en capturant deux vaisseaux français et des dizaines de bateaux de pêche et de commerce, au large de Terre-Neuve. Le 8 juillet a lieu la «rafle » de quelque trois cents navires français dans l’Atlantique Nord, qui provoque la rupture des relations diplomatiques. Dans l’été encore, le général Braddock, envoyé contre Fort Duquesne, l’actuelle ville de Pittsburg, en Pennsylvanie, est battu par les Français. De juillet à décembre, les Anglais expulsent d’Acadie tous les habitants d’origine française. Cette déportation de près de 10 000 personnes entre dans l’Histoire sous le nom de “Grand Dérangement”.

Le 21 décembre, seulement, Louis XV adresse un ultimatum au roi d’Angleterre George II ; il est rejeté le 13 janvier 1756. Trois jours plus tard, Frédéric II de Prusse conclut avec l’Angleterre le traité de neutralité de Westminster. La France se tourne alors vers l’Autriche, ce qui aboutit au traité de Versailles du 1er mai 1756. C’est un renversement complet des alliances. En mai, Montcalm arrive au Canada, il s’empare d’Oswego, dans la vallée de l’Ohio.

En avril, les Français débarquent à Minorque Le 6 mai a lieu la victoire navale de Richelieu et de La Galissonnière sur l’amiral Byng à Minorque et la prise du Port Mahon. Le 18 mai l’Angleterre déclare la guerre à la France, qui lui déclare la guerre à son tour, le 9 juin.

Napoleón firma el decreto que anexiona los Estados Pontificios al Imperio Francés (17 de mayo 1809)

16 mayo, 2018

En el palacio de Schonbrunn, en Viena, (actual Austria), Napoleón firma el decreto que anexiona los Estados Pontificios al Imperio Francés. Tras su firma, Napoleón I será inmediatamente excomulgado por el papa Pío VII a la vez que le llamará “expoliador del patrimonio de San Pedro”, pero sin atreverse a mencionar el nombre de Napoleón en la bula de excomunión.

En julio, el Papa será secuestrado por los franceses.