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Don Pedro de Alvarado, Tonatiuh, parte con sus aliados tlaxcaltecas rumbo a Guatemala y El Salvador (13 de noviembre de 1523)

14 noviembre, 2017

̌Don Pedro de Alvarado fue un caudillo español nacido en Badajoz hacia el año de 1486 y que murió en Guadalajara México el 4 de julio de 1541. Estuvo en 1510 en la Isla de Santo Domingo, pasando después a la de Cuba en donde colaboró a su conquista consiguiendo el grado de capitán. En la expedición que en 1518 hizo Grijalva por el Golfo de México, se le confió el mando de una nave, y dio su nombre al río que aún se llama Alvarado. Al comenzar la conquista de México, Hernán Cortés le nombró su segundo, demostrando un valor temerario en los combates desde Tabasco y Tlaxcala.

En México…

“…Se entera el Capitán (Cortés) que los hombres de Alvarado han entrado en el pueblo, han tomado las gallinas, los ornamentos de su templo y a dos indios y una india que no habían podido huir. Cortés reprende a Pedro diciéndole:

“No se habían de apaciguar las tierras de aquella manera, tomando a los nativos su hacienda”

Le mandó devolver el oro, libertó a los indios y le mandó pagar por lo comido. Esta primera acción civilizadora granjeó a Cortés la confianza de los indios. Y aquí, comenta Bernal “comenzó Cortés a mandar muy de hecho”.

VIDA Y MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO

Mientras Cortés combatía a Pánfilo de Narváez, quedó Alvarado en Tenochtitlán al frente de un centenar de españoles. Advertido de una amenaza inminente, tal vez imprudente o interesadamente por sus aliados tlaxcaltecas, cargó sobre los indios que celebraban la fiesta del mes de Toxcatl, pasando a cuchillo a más de 600, acto que aceleró un levantamiento general y ocasionó la retirada de los españoles en lo que pasó a la Historia como la Noche Triste, en la que Alvarado hizo prodigios de valor, y a pesar de estar desmontado y herido, fue el último en retirarse bajo las flechas de miles de indios, salvándose después de pasar la zanja de la calzada de Tlaeopán, por haber montado a las ancas de su caballo Martín de Gamboa.

“…su personalidad no pasó inadvertida a los indios tlaxcaltecas, por su cabellera y barba rojas, sus ojos verdes y su rostro brillante lo compararon con el sol dándole el apelativo de Aton-A-tiuh, “Resplandeciente como el sol”, mote que llevó siempre entre los indígenas…”

VIDA Y MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO

Concluido el sitio y toma de Tenochtitlán, por orden de Cortés pacificó a Mixteca y el 13 de noviembre de 1523 parte de México con dirección a lo que hoy es Centroamérica. La conquistó al frente de 300 infantes y 160 jinetes, y atando alianzas con los indios locales (cachiqueles), campaña en la que fue herido en una pierna en la batalla de Acaxual en El Salvador.

En julio de 1524 fundó con el nombre de Santiago de los Caballeros, la antigua ciudad de Guatemala. Realizada la conquista de lo que ahora es Guatemala y El Salvador, fue nombrado Capitán general de Guatemala y Soconusco.

Volvió a España en 1527, teniendo que declarar en el proceso que se instruía a Hernán Cortés y justificarse de los cargos que a él también se le hacía de excesiva crueldad hacia los indios, lográndolo, por contar con el apoyo de Francisco de Cobos, Secretario de Carlos V.

Regresó a México en 1528, y dos años después a Guatemala. En 1534 preparaba una expedición marítima para ir en busca de las Islas de la Especiería, cuando tuvo noticias de qu Pizarro conquistaba el Perú haciéndose dueño de inmensas riquezas. Concibió entonces el proyecto de ser él el conquistador de aquella región, y para ello reunió tropas y armó una escuadra, utilizando medios expeditos y mal vistos –incluso en la época– para conseguir los recursos que necesitaba. Dicha expedición fracasó y vendió las naves a 100 000 pesos a Pizarro y a Almagro.

Sublevados los indios del Mixtón, derrotaron a los Españoles. Alvarado corrió en auxilio de Cristóbal de Oñate, el gobernador de aquella región. Los sublevados se habían hecho fuertes en el peñol de Nochistlán, del que quiso apoderarse Alvarado contra el parecer de Oñate. Iniciado el ataque el día 23 de junio de 1541, los españoles tuvieron que batirse en retirada y en ella Alvarado fue atropellado por el caballo de un soldado, muriendo al mes siguiente por las lesiones que recibió. Sus restos reposan hoy en Guatemala.

Su carácter, en exceso irascible, le suscitó diferencias con el gobernador del Yucatán, Montejo, y con el primer Virrey de México, don Antonio de Mendoza. La avaricia y crueldad que le atribuían, incluso sus compatriotas coétaneos, oscurecieron su excepcional valor y talento militar, haciendo que la Historia lo haya calificado con dureza. En más de una ocasión, para arrancar a los caciques las riquezas que poseían, les torturó de maneras inusitadas. A Cacamatzín, rey de Texcoco, le hizo echar pez ardiendo en el vientre. Tuvo en España un protector –Francisco de Cobos– que le salvó en más de una ocasión de que sus supuestas crueldades fuesen castigadas.

“…Alvarado siempre en primera línea y con comisiones de alta responsabilidad, no eludió nunca el peligro ni la dureza rayana en la crueldad cuando se trataba de la guerra. Él estaba perfectamente convencido de que cuando se guerreaba era para salvar la propia vida, y que para escarmentar a aquellas multitudes de paganos era indispensable amedrentados por la fuerza, que entre ellos no existía ni la sombra de la caridad cristiana ni de la lealtad hacia la palabra empeñada.”

VIDA Y MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO

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Eudes, comte de Paris, est sacré Roi à Reims (le 13 novembre 888)

12 noviembre, 2017
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Eudes au siège de Paris. Illustration d’Alphonse de Neuville, XIXe siècle.

Il a été précédemment sacré par l’archevêque de Sens, Gautier le 29 février, le jour de son élection.

l’empereur Charles III le Gros est déchu par les grands du royaume peu avant sa mort en 888. On lui reproche notamment d’avoir trop tardé à envoyer des troupes afin de lutter contre les Normands, et de s’être contenté en octobre 886, malgré la résistance acharnée de la ville, de leur proposer de les payer pour qu’ils cessent leurs agissements, sans succès d’ailleurs (ils partirent piller la Bourgogne).

Cette incapacité à rétablir l’ordre dans le royaume déconsidère Charles III et amène une partie des grands, au sein desquels les Robertiens tiennent une place éminente, à choisir Eudes, lequel avait soutenu le siège de Paris par les Vikings au cours de l’hiver 885/886, pour le remplacer. Le 29 février 888, tandis que l’héritier légitime du trône, le futur Charles III le Simple, est écarté en raison de sa jeunesse, Eudes est élu roi des Francs et sacré en l’abbaye Saint-Corneille de Compiègne, par son parent l’archevêque de Sens Gautier le 29 février, et après, le 13 novembre, à Reims.

Le fait qu’Eudes, comme le chef de guerre Boson élu à la tête du royaume de Provence en 879, ne soit pas un descendant de Charlemagne montre à quel point la position de la haute aristocratie était affermie vis-à-vis de l’État carolingien. Sans contester une certaine légitimité royale aux membres de la famille carolingienne, les grands ne restaient pas prisonniers de celle-ci pour choisir l’homme qui, au sein du royaume, dispose des qualités les plus évidentes pour assumer la fonction royale, l’élection et l’acclamation par les grands étaient les éléments constitutifs de l’accession au trône.

Mise en terre de saint Martin à Cande – 1600 ans de vénération (le 11 novembre 397)

10 noviembre, 2017

Représentation de la mort du saint, par Simone Martinimbeau

Saint Martin de Tours est vénéré depuis 16 siècles dans nos régions. Près de 4.000 églises lui sont dédiées en France, soit l’équivalent du nombre des églises dans tous les autres pays ! Et pas loin de 450 en Belgique dont plus de 250, rien qu’en Wallonie, sans compter les multiples chapelles.

Il s’éteint à l’âge de 81 ans en 397, à Cande. Sa dépouille est ramenée au cimetière gallo-romain situé à l’ouest de la cité de Tours, et enterrée le 11 novembre. Il devient très vite le premier saint non martyr vénéré en occident.

Son corps fait l’objet d’une extraordinaire dévotion à tel point que l’évêque Perpetus fait construire un grand sanctuaire. A une première chapelle succède une première basilique que visiteront les Rois mérovingiens.

C’est sous le signe de Saint Martin et Saint Hilaire que Clovis place sa victoire de 507. Saint Martin devient le patron des Francs. Et il l’est toujours.

Les Rois de France Capétiens se déclarent “abbés laïcs de St Martin de Tours”, c’est à dire protecteurs officiels du sanctuaire.

Sa chape est attestée dès 678 dans le trésor royal de France et portée comme talisman dans les batailles (Chape; cape, d’où provient le mot chapelle) sa couleur donnera, selon certains auteurs, le bleu au drapeau de la France.

Un capitulaire de Charlemagne spécifie en 810-813 que St Martin fait partie des fêtes d’obligation et les pèlerinages à son tombe se succèdent.

La Journée des Dupes. Les épaules sur lesquelles retombait le fardeau de l’univers (le 10 novembre 1630)

9 noviembre, 2017

Transcription

À la tête du Conseil du Roi, ou Conseil d’En Haut, depuis 1624 grâce à la reine mère, Armand-Jean du Plessis, cardinal et duc de Richelieu, a mis au pas la noblesse, prompte aux duels et aux révoltes. Il a aussi combattu avec efficacité les protestants de l’intérieur et leurs alliés anglais. Après le siège de La Rochelle et l’Édit d’Alès, il ne reste plus grand-chose de l’ancienne grandeur des protestants français.

Richelieu voudrait maintenant garantir la tranquillité de la France sur ses frontières. Il se dispose à combattre la maison catholique des Habsbourg qui, d’un côté, gouverne l’Espagne et, de l’autre, les États autrichiens

Le 10 novembre 1630, en son palais du Luxembourg (l’actuel siège du Sénat), la reine-mère sermonne son fils et l’adjure de se séparer de Richelieu. Elle lui reproche en vrac de ménager les protestants, d’opprimer la noblesse et de se désintéresser du bien-être du peuple. Richelieu entre et à genoux défend sa cause. Louis XIII tourne les talons et se retire à Versailles, où il possède un modeste relais de chasse. Les courtisans croient en la victoire de la reine et s’inclinent devant elle.

Là-dessus, le Roi fait appeler Richelieu.. lui renouvelle sa confiance dans l’intimité de son relais de chasse, promettant de ne jamais se séparer de lui ; il tiendra parole. Richelieu peut dès lors mettre toute son intelligence au service de la monarchie
Un courtisan, Bautru, comte de Serrant, prononce alors la fameuse phrase: «C’est la journée des dupes !»
Bienvenus à nos vidéos sur l’Histoire dans le cadre de l’excellence de la culture classique.
Aujourd’hui ont va parler de l’homme sur lequel retombait le fardeau de l’univers au XVII siécle.
Né le 9 septembre 1585 à Paris, ou dans le Poitou, Armand-Jean songe d’abord à la carrière des armes ; mais sa famille le force à prendre la barrette et la crosse épiscopale du diocèse de Luçon, dont elle est propriétaire

Aux Etats generaux de 1614 parut comme député du Poitu. Il haranga même Louis XII, au nom du clergé, le jour de la clôture. Il signale entre autres l’abus de donner des abbeyes a des laïques, même a des huguenots

A la suite de ce discours, Richelieu fut nommé aumônier de la reine, puis, en 1616, secrétaire de la guerre et des affaires étrangeres, cardinal en 1622, enfin premier ministre jusqu’en 1642, ou il mourut le 4 décembre.

Le systéme politique de Richelieu se compose de trois résolutions, suivies avec constance pendant dix-huit années :

Priver le calvinisme d’une existence offensive ;
Contraindre les grands a devenir humbles sujets du roi ;
Rehausser, au préjudice de la maison d’Autriche, la considération extérieure de la France :

Telle fut la tâche qu’entreprit le ministre.

Renvoyer une partie du moins de ces vastes projets a des temps tranquilles, eût été permis. Les executer au milieu des révoltes de la cour, révoltes appuyés des princes du sang, malgré la faiblesse du roi, l’opposition de la reine mére, les cabales sans fin du frére du roi, le duc d’Orléans, ce fut certainement l’ouvrage d’un homme supérieur.

L’Historien suisse, protestant, Sismondi pense qu’aucun homme n’avait encore conduit en France les affaires avec une plus étonnante capacité, une connaissance plus approfondie de tout ce qu’il importait a un homme d’État de savoir. En lui se rencontraient une volonté puissante, indomptable pour arriver à ses fins, une appréciation nette du but qu’il se proposait, comme de tous les obstacles qu’il avait à vaincre, un empire constant sur lui-même, toutes les fois qu’il était nécessaire de se contraindre ou de dissimuler, un génie supérieur enfin, pour tout embrasser, tout diriger à la fois,

Pour le génie politique peu d’hommes au monde ont pu mériter de lui être comparés.
Mais il ne réussissait point à se faire aimer; ceux mêmes qu’il avait le plus obligés, ceux qui lui montraient le plus absolu dévouement, ne ressentaient pour lui que de la crainte; il n’était pas dans sa nature d’inspirer ou d’admettre de l’affection ; le roi même ne l’aimait point, et Richelieu le savait

Pour le dominer toujours il s’attachait surtout à lui faire sentir combien il lui était nécessaire : connaissant à quel point Louis XIII était incapable d’une attention soutenue, d’un travail assidu, d’une conception générale, il l’engageait à dessein dans des affaires toujours plus compliquées, car ce qui faisait sa sauvegarde, c’était la terreur que ressentait le monarque de laisser retomber sur ses propres épaules le fardeau de l’univers.

Unifiée et pacifiée à l’intérieur la France entre alors dans la Guerre de Trente Ans contre l’hégémonie des Habsbourg aux côtés de la Suède de Gustave-Adolphe (Traité de Ratisbonne de 1631) et des Princes Protestants d’Allemagne. La Guerre s’achèvera par le traité de Westphalie qui fait du Français la langue diplomatique.

Enfin, Richelieu fait poursuivre la colonisation du Canada Français entreprise dès le règne d’Henri IV. Il fonde donc la Compagnie des Cent-Associés ou Compagnie de la Nouvelle France qui détient le monopole du commerce des fourrures.

Sur le plan religieux, le Cardinal de Richelieu installe durablement la Réforme du Concile de Trente dans le clergé de France. La moralisation du clergé s’accélère, les ordres réguliers sont réformés, des séminaires sont fondés à Paris comme en province. Le ministre voit son action appuyé par un grand nombre de religieux dont la plus-part finira sur les autels : le Pére Joseph. Saint Vincent de Paul, Sainte Jeanne de Chantal, saint Jean Eudes…

En 1635, il fonde l’Académie française et devient son premier protecteur. Il fait construire la ville de Richelieu en Touraine, qui a aussi inspiré Versailles, le Palais-Royal, la Chapelle de la Sorbonne, où il est inhumé. Mais son tombeau est saccagé en 1793.

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Isidoro de Sevilla y la importancia de los concilios de Toledo en la Historia de España y Europa.

9 noviembre, 2017

Con ocasión del aniversario del XVII Concilio de Toledo (9 de noviembre de 694) hablaremos de uno de sus protagonistas más conspicuos y de la importancia en general de los concilios de Toledo.

Empecemos dejando en claro que el Imperio Romano no “cayó”, sino que –en cinco largos siglos (del IV al IX)– sólo se transformó. No hubo un síncope o un colapso súbito: no. Dejemos dicho, para el registro, que el Senado Romano –por ejemplo– siguió funcionando hasta el siglo VIII (trescientos años después de la deposición del último emperador romano de occidente, Rómulo Augústulo, un niño de 15 años). No hubo –no la busquen– una “batalla ciclópea final”.

Las instituciones romanas básicas (el municipio, las policías locales, el derecho, los gremios, la economía, las instituciones, el comercio…) siguieron funcionando como si nada. Las “invasiones” bárbaras en realidad en su inmensa mayoría no eran tales. Los “bárbaros” entraban a formar parte del imperio integrándose con facilidad mediante pactos –como los Visigodos–, aunque por supuesto hubo un par de excepciones como los Vándalos y los Hunos.

En esos siglos, a lo que asistimos es a una lenta y gigantesca adaptación paulatina que combinó elementos romanos, cristianos y germánicos. Larga y pausada adaptación que ahora llamamos Antigüedad tardía.

La transición de la Antigüedad a la Edad Media

El resultado de ese proceso fue la cristiandad (no el cristianismo, no confundamos ambos conceptos), que políticamente se encarnó en varios reinos europeos cristianos y en el Sacro Imperio Romano Germánico. Es con la coronación de Carlomagno en el año 800 en Roma que da realmente inicio la Edad Media.

Mientras esas expresiones políticas se estructuraban, el poder central encarnado en el cada vez más exiguo Imperio Romano se iba diluyendo causando un problema inesperado: la custodia de la cultura y del bagaje universal. Pudo haberse perdido, pero la Iglesia Católica se encargó de su recopilación, de su resguardo y de su difusión.

Una miríada de católicos –entre ellos Gregorio Magno, Boecio, Agustín de Hipona, Benito de Murcia, Jerónimo de Estridón, Ambrosio de Milán– muchos de ellos anónimos monjes, trabajaron incansablemente para conservar toda la cultura clásica griega y romana para legarla a sus coetáneos y las posteriores generaciones. Si ahora conocemos a Platón y a Aristóteles, se lo debemos a estos héroes silenciosos del saber. Todo eso pudo haberse perdido como dijimos aquí.

“…l’ardente spiro d’Isidoro…”

En esa constelación brillante de genios llamea refulgente el espíritu de Isidoro de Sevilla (“Vedi oltre fiammeggiar l’ardente spiro d’Isidoro” escribió Dante en la Divina Comedia).

Intelectual erudito como pocos (“el hombre más sabio de su época”) Isidoro (o Isidorus Hispalensis) en medio de los conflictos entre los visigodos, los hispanorromanos y los bizantinos, encontró tiempo en su prolongada vida para proteger y ampliar la cultura del mundo clásico que se apagaba. Nos ha legado casi un centenar de libros y –sin duda– el más importante es “Etimologías”.

Con “Etimologías” Isidorus Hispalensis inventó la enciclopedia y los diccionarios. “Etimologías” es un amplísimo diccionario enciclopédico (el primero) en donde, para facilitar las búsquedas, ordenó alfabéticamente (un pequeño invento que ahora nos parece de lo más normal) la totalidad de los conocimientos filosóficos y científicos de su época y de las anteriores.

“…La pretensión de su obra es en efecto dar cuenta a la vez de las cosas y de las palabras con que éstas se nombran. Al explicar LOS ORÍGENES de las disciplinas (pues se dedica en especial a las instituciones humanas y a los conocimientos; y en cuanto a los saberes de realia atiende en especial a su sistematización) se basa en las palabras, de modo que al tiempo que explica el porqué de las palabras, deja a menudo explicado también el porqué de las cosas.

“Es que san Isidoro de Sevilla acometió una obra ingente con esa concisión tan propia de los clásicos, que se sentían responsables de cada palabra que escribían, entre otras cosas porque los libros resultaban inmensamente caros. Escribió el primer DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO UNIVERSAL: diccionario de la lengua, es decir de las palabras, y de las cosas (la parte enciclopédica).

“Bajo el concepto “Ortografía”, por ejemplo, pensado para los amanuenses, recorre las principales dificultades de traslación de la palabra oída a la escritura y pone cerca de un centenar de ejemplos. Agota en cada una de las materias que aborda, la totalidad de las palabras y las cosas que forman parte de ella. La extensión y el rigor con que trabaja son realmente extraordinarios. En la obra de san Isidoro se podía encontrar TODO, como hoy en las enciclopedias.”

En suma, podrán ahora captarlo en toda su dimensión, Isidorus Hispalensis nos legó a la posteridad una obra colosal que no sería superada en mil años, hilvanada alrededor de la importancia de los NOMBRES. Para Isidorus Hispalensis, el nombre de las cosas no era una “flatus vocis”, un artificio arbitrario, sino que los nombres eran la primera aproximación a la sustancia de las cosas.

En una época de desintegración de la cultura clásica, de violencia e ignorancia entre las clases dominantes, Isidoro impulsó la asimilación de los visigodos, que ya llevaban dos siglos en Hispania, a fin de conseguir un mayor bienestar, tanto político como espiritual, del reino. Para ello, ayudó a su hermano en la conversión de la casa real visigoda (arrianos) al catolicismo e impulsó el proceso de conversión de los visigodos tras la muerte de su hermano (599). Presidió el segundo sínodo provincial de la Bética en Sevilla (noviembre de 618 ó 619, durante el reinado de Sisebuto), al que asistieron no sólo prelados peninsulares sino también de la Narbonense (que formaba parte del reino visigodo de Toledo) y Galia.

A edad avanzada, también presidió el IV Concilio de Toledo (633), que requirió que todos los obispos estableciesen seminarios y escuelas catedralicias. Siguiendo las directrices establecidas por Isidoro en Sevilla fue prescrito el estudio del griego y el hebreo, y se alentó el interés por el estudio del Derecho y la Medicina.

Isidoro fue muy leído durante la Edad Media y el Renacimiento (al menos diez ediciones fueron impresas entre 1470 y 1530). Su influencia fue enorme entre sus contemporáneos. Braulio, obispo de Zaragoza, discípulo y amigo de Isidoro, le describió como el hombre elegido por Dios para salvar a los hispanos de la marea de barbarie que amenazaba con inundar la civilización clásica en Hispania. El VIII Concilio de Toledo (653) manifestó su admiración por la figura de Isidoro con las siguientes palabras elogiosas:

Nostri quoque sæculi doctor egregius ecclesiæ catholicæ, novissimum decus, præaecedentibus ætate postremus, doctrinæ comparatione non infimus, et qoud maius est, in sæculorum fine doctissimus, atque cum reverentia nominandus Isidorus […]​

El gran doctor de nuestro siglo, la gloria más reciente de la Iglesia católica, el último en el tiempo comparado con ellos, pero no el último comparado en la sabiduría y, lo que es más, el más docto de las últimas centurias, que ha de ser nombrado con toda reverencia, Isidoro…​

Este tributo fue ratificado por el XV Concilio de Toledo, celebrado en 688, al utilizar también el calificativo de doctor egregius para referirse a él.11​ Entre sus discípulos se encuentran el ya mencionado Braulio de Zaragoza e Ildefonso de Toledo.

Todos los escritos históricos medievales de España estuvieron basados en las obras de Isidoro. Hasta el siglo XII, fue transmitido mediante traducciones de fuentes árabes, siendo una de las fuentes principales para la penetración en Europa de los trabajos de Aristóteles y otros griegos.

Sobre los Concilios de Toledo

Nos dice Juan Antonio Cabrera Montero:

La descomposición del imperio romano dio paso, en España, a diferentes reinos bárbaros de desigual fortuna, lo que desembocó en la afirmación de uno de ellos, el visigodo. Su intención de querer implantar nuevos usos, costumbres e instituciones se vio pronto frustrada. Una vez más, el conquistador fue conquistado… y en este caso romanizado.

Una de las instituciones que más colaboró en el proceso de integración fue la iglesia. Bien es cierto que no fue fácil, ya que a la iglesia existente en España, católica, se enfrentó la invasora, arriana. Como todas las comunidades heréticas, el arrianismo chocaba no sólo contra los pilares fundamentales de la fe ortodoxa, también contra sus instituciones. Al igual que había sucedido en otras partes de Occidente –y no digamos de Oriente–, el arrianismo creó una iglesia paralela en España.

(…) De entre todos los concilios o series de concilios que se celebraron en España durante los primeros siglos del cristianismo, destacan por su importancia los de Toledo. Por su rico contenido teológico, las cuestiones de disciplina eclesiástica debatidas, la importancia de las deliberaciones políticas, etcétera, constituyen una fuente indispensable para conocer no sólo la teología y la vida cristiana en España hasta la invasión árabe, también –a partir del tercero de ellos– la estrecha relación entre la monarquía y la iglesia.

(…) La importancia teológica de los concilios toledanos traspasó pronto las fronteras nacionales, lo que puso de relieve que el nivel doctrinal y cultural de la iglesia española era muy superior al de otras iglesias nacionales del Occidente cristiano. Hasta qué punto se tenía conciencia de poseer una teología ortodoxa bien elaborada, que no se dudó en defender los postulados españoles cuestionando incluso la integridad doctrinal de la propia sede apostólica romana, en términos que hoy seguramente asustarían a quienes acríticamente dan por buenos todos los documentos que llevan algún tipo de firma vaticana.

Si los dos primeros concilios de Toledo fueron convocados por voluntad divina, el resto de ellos, a partir –lógicamente– de la conversión al catolicismo del reino visigodo, fue convocado por deseo explícito o implícito del rey de turno. La alianza entre el trono y el altar fue realmente consistente y permitió la consolidación de la mayor entidad política europea del siglo VII. No se equivocaría demasiado quien afirmara que, en el período de mayor esplendor del reino visigodo, al monarca le correspondía el ejercicio del poder ejecutivo y a la iglesia el del legislativo, en gran parte formulado por los concilios de Toledo, cuyos cometidos, formas y finalidades –también la periodicidad, no siempre respetada– se institucionalizaron a partir del IV, celebrado en el año 633 y presidido por Isidoro de Sevilla.

Leer completo el artículo de Juan Antonio Cabrera Montero

Conrad I was elected German king at Forchheim, after the death of Louis the Child, the last of the East Frankish Carolingians. (November 10, 911)

9 noviembre, 2017
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King Conrad, from the Spieghel Historiael of Jacob van Maerlant, c. 1330

Conrad I, (died Dec. 23, 918), German king from 911 to 918 and member of the powerful Franconian dynasty known as the Conradines.

Duke of Franconia, Conrad was elected German king on Nov. 10, 911, at Forchheim, after the death of Louis the Child, the last of the East Frankish Carolingians. It is not clear whether Conrad was supported by all the German nobles east of the Rhine or only by the Franks and Saxons. Between the East and West Frankish kingdoms, the Lotharingian nobles turned to the West Frankish Carolingian, Charles III. In 913 Conrad married Kunigunde, a member of the Alaholfing family of Swabia. His reign was a bitter and bloody struggle to uphold the traditions of Carolingian kingship against the growing power of the Saxon, Bavarian, and Swabian dukes. His attempt to mobilize the episcopate in this cause at the synod of Hohenaltheim (916) could not compensate for the failure of his military campaigns. Conrad was in fact unable to establish his family as the new royal house in the East Frankish kingdom, and shortly before his death he is reported to have proposed his opponent, the Liudolfing Henry of Saxony, as his successor.

Golpe de Estado del 18 Brumario. El Rey de los regicidas

8 noviembre, 2017

Sólo un par de años después del asesinato de Luis XVI, la bacanal sangrienta de los revolucionarios franceses se volvió en contra de ellos y se fueron matando unos a otros, hasta que aterrorizados por la fuerzas demoníacas que habían ellos mismos desatado, le pusieron un paro matando hasta el último de sus destacados líderes.

Agotados, los regicidas se vieron entre ellos bañados en sangre y, tomando conciencia de cómo les iba a recordar la Historia, decidieron cerrar filas y entregarle –un día como hoy– en 1799 el poder a un hombre fuerte que les cubriera, para la posteridad, sus espaldas. Decidieron –en suma– darse a ellos mismos un rey.

Ese hombre fue el Ogro de Ajaccio, el corso terrorista… Bonaparte, el usurpador. Mejor conocido en la Europa de su tiempo como “el hijo del diablo”

Este hombre, cambió la guillotina por los cañones, restauró la esclavitud, estructuró el primer estado policíaco de la historia y comenzó una nueva masacre de proporciones legendarias… Pero eso es harina de otro costal, material para otros discursos.

Golpe de estado del 18 Brumario