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Francisco de Orellana entra, desde un afluente, al río Amazonas, redescubriéndolo (tan grande río merece tener muchos padres) (12 de febrero de 1542)

11 febrero, 2018

Francisco de Orellana, natural de Extremadura, fue un explorador, conquistador y adelantado español. Participó en la conquista del Imperio Inca y fue nombrado gobernador en diversas poblaciones.

En 1535 participó en la pacificación y fundación de Puerto Viejo donde desempeñó los cargos de regidor, alcalde ordinario, además de teniente de gobernador y uno de los primeros vecinos. En 1537 fundó la ciudad de Guayaquil, que había sido destruida por los indígenas nativos en varias ocasiones y reubicada por diferentes colonizadores españoles. Al año siguiente recibió el título de teniente de gobernador de Guayaquil. Después de terminar la reconstrucción de la ciudad partió hacia Quito y, junto a Gonzalo Pizarro, organizó una expedición que terminaría con un nuevo descubrimiento del río Amazonas (Tan grande río merece tener muchos padres)

Aunque la desembocadura del río ya se conocía, este nuevo descubrimiento se realizó entre el 4 de febrero y el 26 de agosto de 1542 por la expedición liderada en sus primeros momentos por Gonzalo Pizarro. La navegación completa del cauce más caudaloso y largo del Planeta no fue algo intencionado, sino que se debió a una concatenación de acontecimientos desencadenados por los deseos de localizar oro, grandes bosques de canela, El Dorado y tal vez un nuevo virreinato, pero al llegar a la zona indicada no encontraron nada de lo esperado.

Debido a lo desconocido del terreno y lo falible de los guías indígenas, Orellana propuso adelantarse por el que más tarde se conocería como río Napo con setenta hombres. Creía que encontrarían un poblado próximo y abastecido de víveres.

Llegaron a recorrer 25 leguas por día, es decir, más de 200 kilómetros llevados por el agua. Por su parte, Gonzalo Pizarro se desesperaba y finalmente ordenó el regreso a Quito por tierra, en un viaje de seis meses en el que se comieron a todos los perros y caballos para poder sobrevivir.

Según relató el dominico Gaspar de Carvajal, la situación se complicó, pues la fuerza de la corriente les impidió volver atrás para informar al grueso del grupo un día tras otro. Las condiciones del afluente tomado no les permitieron volver y debieron seguir avanzando, afrontando todo tipo de penurias, entre las que destaca el combate con un pueblo integrado por mujeres al que rendían vasallaje otros habitantes del lugar.

Al pasar el tiempo, día a día los expedicionarios iban muriendo, los abastecimientos se iban agotando, hasta no tener ni qué comer. Era ya diciembre y la mayoría de los expedicionarios se dieron cuenta de que la expedición no llegaría al lugar que se buscaba, por lo que comenzaron a sublevarse, pero la caravana perseveró.​

Casi un año después de haber iniciado la audaz empresa, la expedición de Francisco de Orellana, que ya contaba con 31 años de edad, y sus 57 hombres, navegaron río abajo por el río Napo, el Trinidad (¿río Jurua?), el río Negro (bautizado por Orellana) y entró al Amazonas un día como hoy, el 12 de febrero de 1542.

Continuando la navegación por el propio Amazonas, los españoles finalmente divisaron el mar el 26 de agosto de 1542, tras más de siete meses desde que dejaron el afluente y se internaron en el gran río. Habían logrado recorrer en su totalidad el río más grande de la Tierra, tanto en longitud como en caudal, superando los límites de lo imposible, y las aventuras más heroicas de la antigüedad.

Francisco de Orellana fue llamado a España para ser juzgado bajo acusación de abandonar y traicionar a su primo, jefe de la expedición. Aunque Francisco y Gonzalo Pizarro no volvieron a verse nunca más, el proceso judicial demostró la inocencia del explorador extremeño y que fueron las circunstancias quienes le impidieron retornar al lugar donde le aguardaba Gonzalo Pizarro.

Orellana no perdió el favor de las autoridades y obtuvo el permiso para volver al Nuevo Mundo. Además pudo reunir otra expedición para recorrer el río que durante un tiempo llevó su nombre, pero en esta ocasión partiendo desde la desembocadura para tratar de terminar en el nacimiento. Sin embargo, la dureza de la selva y las enfermedades acabaron con la vida de Orellana en 1546 a los 35 años.​

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One Comment leave one →
  1. Edison Chacon Gabino permalink
    12 febrero, 2018 3:30 PM

    Excelente publicación.

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