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Francisco Javier Balmis y 22 niños parten de la Coruña a salvar al Imperio Español y al Asia del flagelo de la viruela (30 de noviembre de 1803)

29 noviembre, 2017

Nacido en Alicante (España), el 2 de diciembre de 1753, Balmis se trasladó a La Habana, y más tarde a la Ciudad de México. En la Ciudad de México sirvió como primer cirujano en el Hospital de San Juan de Dios. Allí pudo estudiar remedios para enfermedades venéreas, que le serviría para publicar más tarde el Opúsculo sobre las propiedades antisifilíticas de la pita y de la Begonia (Madrid, 1794 y traducido al italiano en Roma en 1795).

De vuelta en España, llegó a ser el médico personal de Carlos IV. Persuadió al Rey de enviar una expedición a América a propagar la recién descubierta vacuna de la viruela. Balmis y José Salvany fueron el alma de la expedición, llamada “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, que partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 a bordo del navío María Pita.

Uno de los principales problemas que se presentaron a la hora de idear la expedición fue cómo conseguir que la vacuna resistiese todo el trayecto en perfecto estado. La solución se le ocurrió al mismo Balmis: llevar en el viaje a 22 niños huérfanos, e ir pasando cada cierto tiempo la vacuna de uno a otro, mediante el contacto de las heridas.

De allí viajó a San Juan de Puerto Rico, La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, La Habana, Mérida, Veracruz y la Ciudad de México. La vacuna llegó a lugares tan lejanos como a Texas en el norte y a Nueva Granada en el sur. Aunque no el propio Balmis, otros miembros de su expedición, entre ellos el doctor Salvany, llevaron la vacuna a América del Sur, hasta Chiloé, en la actual República de Chile, y en esa época el territorio más al sur bajo dominio español en el Pacífico.

En la Ciudad de México, a Balmis le costó convencer al virrey José de Iturrigaray, pero finalmente él y su hijo fueron vacunados.

En septiembre de 1805 Balmis zarpó a bordo del Magallanes del puerto de Acapulco hacia Manila, capital de las Filipinas, y en 1806 volvió a España. En su viaje de regreso todavía difundió la vacuna por Macao y Cantón (China) y en la isla de Santa Elena, posesión inglesa del Atlántico sur. Volvería a Nueva España de nuevo en 1810.

Escribió Instrucción sobre la introducción y conservación de la vacuna, y tradujo del francés un trabajo sobre el mismo asunto, el Tratado histórico-práctico de Jacques-Louis Moreau de la Sarthe.

Estudió también en su viaje las plantas raras de la China y a su regreso, depositó en el Museo de Historia Natural de Madrid un álbum de dibujos que contenía las especies más notables

El María Pita, navío fletado para la expedición, partiendo del puerto de La Coruña en 1803 (grabado de Francisco Pérez).

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