Skip to content

El eslabón perdido de nuestra independencia (II) Tras la Mitra Episcopal

5 septiembre, 2016

Instrucciones MuestraDe cómo la intención de erigir la diócesis de San Salvador e imponer a José Matías Delgado como su primer obispo guiaron las acciones revolucionarias de los próceres salvadoreños, en medio de turbulentos acontecimientos históricos acaecidos en la península

Transcripción:

En el capítulo anterior discurríamos sobre los rasgos generales de la era precolombina y de la colonia en Hispanoamérica en general y en Centroamérica en particular.

Decíamos que las leyes de la Corona española habían protegido a los indígenas de los instintos predatorios de algunos conquistadores, y que a lo largo de tres pacíficos siglos se había cultivado en las Indias occidentales un enriquecedor ambiente cultural y académico. En nuestro país también. Ambos fenómenos confluyeron en provocar en los criollos y mestizos una especial conciencia de su propia valía, que les llevó a querer liberarse de la tutela de la corona española en detrimento de las comunidades indígenas.

Bienvenidos a Alfa y Omega, una serie de vídeos sobre la historia universal. Esta es la segunda parte del discurso especial sobre la independencia de Centroamérica.

Esta conciencia de los criollos, en Centroamérica se materializó en San Salvador en un cenáculo de hacendados y clérigos unidos por lazos de parentesco y de negocios, liderados por el rígido Presbítero José Matías Delgado, cuya ambición de mando, barnizada de veleidades jansenistas y revolucionarias fanáticas, tenía un objetivo muy específico: elevarse –a como diera lugar– a la dignidad episcopal.

Es decir separar a la Intendencia de San Salvador de la Arquidiócesis de Guatemala (a la que pertenecíamos), erigiéndola en diócesis de tal manera que Matías Delgado fuese su primer Obispo.

Tales designios se vieron favorecidos por el hecho de que en 1808, las tropas revolucionarias de Bonaparte invadieron la península española, apresando al Rey Fernando VII. Ese vacío de poder permitió a muchos grupos en América, contaminados de ideas revolucionarias, ocasionar disturbios para conseguir la Independencia: en el sur Bolívar y en el norte Los curas Hidalgo y Morelos prendieron la mecha de la guerra civil.

En Centroamérica, Matías Delgado y los suyos, en contacto con Morelos en México, intentaron en la ciudad de San Salvador dos motines en 1811 y en 1814, que fueron sofocados con mano suave y la ayuda de las otras ciudades de la Intendencia (Santa Ana, San Miguel, San Vicente…) que no apoyaron ni de lejos a los insurrectos.

Precisamente en 1814 Las tropas revolucionarias de Bonaparte son expulsadas de España y el Rey Fernando VII regresa al trono. Fernando deja sin efecto la Constitución revolucionaria que había sido aprobada dos años antes en su ausencia y luego decide enviar un ejército a restaurar el orden en América.

Se logró organizar este ejército en España hasta 5 años después. En 1820 listo para embarcarse, el ejército que para ese entonces estaba infiltrado de logias masónicas revolucionarias profrancesas, se subleva contra el Rey y en lugar de partir a América a sofocar los esfuerzos independentistas, da un golpe de Estado que obliga a su majestad Fernando VII a poner de nuevo en vigencia la Constitución Revolucionaria de 1812. Además fuerzan al Rey a convocar a Cortes (una especie de parlamento) que sesionaría en Madrid al final de ese año de 1820.

Dos representantes de la Intendencia de San Salvador tienen el derecho de asistir, uno por La Ciudad de San Salvador y otro por la de San Miguel. Contra las aspiraciones de José Matías Delgado, es electo representante de la ciudad de San Salvador un adversario de sus ambiciones, el ilustre académico José María Álvarez.

Contrariado por este pequeño obstáculo a sus ambiciones, Delgado -oriundo San Salvador- se las arregla para ser electo por la Ciudad de San Miguel

¿Cómo? No lo sabemos, pero podemos fácilmente imaginárnoslo. El fraude y la trampa no son inventos del siglo XXI.

El presbítero Delgado, decíamos, quería ser nombrado obispo a toda costa, con la Corona Española o sin ella, con el Imperio Mexicano o sin él, anexionándonos a Estados Unidos o no, con Independencia o sin ella… los medios eran secundarios y las caóticas circunstancias iban a imponer a la larga esos medios,

Lo que testarudamente le importaba a Matías Delgado por sobre todas las cosas era el fin: colocar en sus sienes la Mitra Episcopal. Y a Delgado se le ocurrió que ir a implorarla con humilde sumisión a su Majestad Fernando VII a las cortes de madrid, era lo más oportuno en esta ocasión, vistiendo el disfraz del monárquico entre los monárquicos.

Lograda entonces para su persona la diputación de San Miguel, le quedaba al Presbítero Matías Delgado allanar otra dificultad. José María Álvarez (el otro diputado de la intendencia de San Salvador) era un honesto e ilustre prelado y jurista de fama internacional, leal a la jerarquía eclesiástica y que en virtud de ello no iba a dejarse engatusar por las triquiñuelas del cenáculo jansenista revolucionario de Matías Delgado.

La solicitud ante las Cortes de Madrid de que se erigiese en diócesis la intendencia de San Salvador, debía ser unánime entre sus diputados. Había que lograr que José María Álvarez doblara su cerviz ante la solicitud sececionista. Eso no iba a ser posible por las buenas, así que Matías Delgado lo intentaría por la malas. A través de la fuerza… La fuerza de un documento legal…

Matías Delgado necesitaba un documento jurídico vinculante que obligara a su rival, el otro diputado José María Àlvarez, a adoptar en las Cortes de Madrid las posiciones que le favorecían a él, a Matías Delgado. Necesitaba ese documento y lo consiguió.

Habíamos dicho que el grupo de Matías Delgado era muy influyente en la Ciudad de San Salvador, no lo suficiente -como hemos visto- como para obtener el favor popular en la elección de diputados pero, más importante aún en estas tumultuosas circunstancias, sí como para torcer las instituciones y en particular al Ayuntamiento constitucional de San Salvador, es decir a las autoridades municipales de la ciudad.

Con la complicidad al menos del Secretario de actas del Ayuntamiento (don Mariano Francisco Gómez) y armados de una letal pluma, de un mortífero frasco de tinta de óxido de hierro y de 14 intimidantes folios de fino papel de trapo importados desde los molinos de la península, Matías Delgado procedió a dictar las “Instrucciones”, uno de los textos más reveladores, relevantes e indiscretos de la Historia Patria.

Estas “Instrucciones” son interesantísimas en todo concepto, y olvidadas por los historiadores, no han sido analizadas como es necesario. En ellas se encuentran noticias, verdaderos estudios, sobre diversos asuntos incumbentes a la Intendencia de San Salvador (territorio, habitantes, agricultura, industrias, ferias, comercio, banco industrial, caminos, diezmos, etc…). Es en definitiva una detalladísima radiografía de El Salvador preindependiente.

Además, y solo esto hace que el documento valga la pena, se planifica pormenorizadamente el primer gran atraco, exitoso -hay que decirlo- de nuestra historia patria.

Entraremos a analizar sus jugosísimos contenidos en el siguiente capítulo

Anuncios
One Comment leave one →
  1. 24 septiembre, 2016 2:42 AM

    Tendríais que pedir la reincorporación a la Madre Patria humildemente, con el sombrero en la mano, aunque visto como está la madre patria, mejor quedarse como estamos ;-)
    amdg

Sus comentarios son bienvenidos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: