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De cuando realmente el apocalipsis fue

15 septiembre, 2015

Le ponemos fin, con este quinto capítulo audiovisual de solo 12 minutos de duración, a más de 4 000 años de recorrido de la humanidad, desde sus más tempranos orígenes (creación del hombre, la caída del pecado original, la promesa de un Mesías..) (Cap. I), hasta el final de la Edad del Bronce (siglo XII AdC), cuando fueron liquidadas las primeras grandes civilizaciones (Egipto, Imperio Acadio, Hititas, Minoicos, Micénicos) (Cap. IV). No sin antes haber tratado sobre sus fundamentos espirituales (Cap. II) y antropológicos (Cap. III).

Hablaremos hoy, entonces, sobre las invasiones de los Pueblos del Mar, sobre la primera gran batalla del Delta del Nilo y sobre la Edad Obscura.

TRANSCRIPCION

Desde sus más lejanos orígenes, en el año 6 000 antes de Jesucristo (en el Neolítico), la ciudad portuaria de Ugarit en Siria se había transformado, cuatro milenios después -ya en plena era del bronce– en un vibrante y poderoso centro comercial, cultural y político de nivel mundial.
Sus bibliotecas (con tablas de arcilla con escritura cuneiforme), sus enormes almacenes de granos, su sofisticada contabilidad, su temprano alfabeto y su sistema político así lo atestiguaban.
Ugarit, con sus reyes y su esplendor, era cortejada por dos grandes imperios contemporáneos: el egipcio al sur, y el hitita al norte. Ugarit basculaba su vasallaje hacia uno u otro, de acuerdo a sus propias conveniencias
El mensaje de auxilio que nunca llegó
En la cumbre de su esplendor (año mil doscientos antes de Cristo) las clases dirigentes de Ugarit empezaron a recibir tenebrosas noticias. Todos sus contactos comerciales, allende el mar y las montañas, estaban desapareciendo uno tras otro. Circulaba –cada vez más frecuentemente– el rumor de que el mundo entero en ese entonces conocido estaba colapsando bajo unas agresivas, indetenibles y misteriosas invasiones.
El rumor terminó confirmándose cuando una mañana, frente a Ugarit, el horizonte estaba salpicado de decenas de amenazadoras naves con velas negras. En sólo unas horas los navíos estaban atracando en las playas dando lugar a un desembarco de miles de exóticos y terroríficos soldados que sitiaron a la ciudad con una determinación y un orden escalofriante.
Rodeada Ugarit, y a punto de caer, su príncipe escribió en una suave y húmeda arcilla el siguiente mensaje:
“Padre (…) ya han causado gran daño. Os suplico me ayudéis en esta hora aciaga”
Terminada de escribir la tablilla de barro, debía ser cocida en el horno para endurecerla, y efectivamente en el fogón la colocaron…
Nunca salió del horno, el palacio fue tomado y toda la resistencia liquidada a espada… la tablilla fue encontrada dentro del horno ceniciento demasiado tarde: tres mil años después.
De cuando la falta de preparación militar condenó a la cultura a la extinción

Gracias a las tempranas plumas de Herodoto y Tucídides (y confirmados por modernas investigaciones) sabemos que, en esa época, hace tres mil doscientos años, luego de la caída de Troya en manos de los aqueos, en la cuenca mediterránea, múltiples oleadas de pueblos guerreros de origen desconocido se lanzaron a la destrucción de cuanta civilización encontraron a su paso.
No se sabía (ni se sabe aún con certeza) de donde venían, pero sí se sabía cómo llegaban, y por qué eran tan poderosos: venían por el mar y utilizaban un novedoso metal -el hierro- que si bien no era tan sólido como el bronce, era más barato, y posibilitaba que hasta el último guerrero disponible estuviese acorazado y armado de lanza o espada, lo cual no era común. El bronce era carísimo y solo algunos jefes tenían la posibilidad de estar armados de algo más que madera afilada o piedras contundentes.

Esos misteriosos “Pueblos del mar” aniquilaron –de oeste a este, de norte a sur– a la civilización desde sus raíces, y así acabaron con el imperio hitita, dieron cuenta de los restos del imperio minoico, hundieron bajo mantos de ceniza a todo el Asia Menor y liquidaron a la cultura micénica, borrándolos con fuego literalmente de los libros de la Historia, hasta que la Arqueología moderna los rescató de las escorias milenios después.
Luego, cuando se percataron que no habían acabado con todo, los “Pueblos del Mar” fueron tras el último imperio rico y civilizado todavía entonces en pie: Egipto.

El zarpazo final de la barbarie
Como nos relatan los jeroglíficos de las paredes del templo egipcio de Medinet Habu, el faraón egipcio Ramsés III pudo contener –en una victoria pírrica– un primer embate de esos violentos y –hasta ese día–invencibles salvajes. A sabiendas de que un segundo ataque iba a ser incontenible, Ramsés –al verlos regresar– decidió enfrentarlos con sus fuerzas navales en el océano, antes de que desembarcaran.
Los Pueblos del Mar no constituían una unidad política, más bien eran gigantescas jaurías marginales heterogéneas que solo coyunturalmente unían sus espadas de hierro para atacar, saquear y destruir. Cuando el humo se disipaba, cada quien jalaba por su lado. El caos anti-imperialista no va de la mano de la cultura. El vacío de poder equivale al caos deletéreo. El anti-imperialismo per se equivale al retroceso cultural. El Faraón lo tenía claro: o defendía con las uñas y los dientes a su imperio… o la civilización, la ciencia y la cultura colapsarían. Los Pueblos del Mar no eran una opción.
Con su furia y sus abundantísimas armas de hierro, los broncos pueblos del mar eran casi imbatibles en tierra, pero de guerra marítima no sabían nada. Las naves sólo las ocupaban para el transporte, a modo de grandes enjambres de hambrientas y destructoras langostas. De esta forma, Ramsés, había escogido muy bien el campo de batalla, pues los egipcios eran muy experimentados en el mar. Y es que, lo que pasaba era que Ramsés había visto cómo el poderoso imperio hitita (que militarmente se las veía de tú a tú con los egipcios) había sido reducido a cenizas en solo uno o dos años por esas incultas hordas que ahora se lanzaban al cuello del imperio de las pirámides.
Previamente había ordenado un repliegue estratégico de enormes proporciones y la movilización general de todos sus súbditos. En la desembocadura del Nilo tuvo lugar (en el año 1 168 antes del nacimiento de Jesucristo) una desesperada y sangrienta batalla por la civilización y la cultura, contra la fuerza bruta ignorante y la bestialidad voraz. Nunca antes los valores en juego en una batalla humana habían estado tan claros y definidos.

La primera batalla naval de la Historia

Los egipcios sabían que estaban jugándoselo todo y, con una última resolución de subsistir y de defender su modo de vida, enfrentaron –con todo– a los invasores que ya podían atisbarse desde la costa. Podemos fácilmente imaginarnos la batalla si evocamos esas realistas escenas del desembarco en Normandía en la película “Saving Private Ryan”. El enemigo –de pronto– se vio acosado por los barcos de guerra egipcios que maniobraban cual desesperados, acorralados, hambrientos y furiosos perros de presa.
Tormentas de flechas caían sobre los invasores mientras estos buscaban como salvación tirarse al agua, donde eran rematados. Numerosas tropas de los “Pueblos del mar”, sin embargo, lograron tocar tierra en donde la mejor infantería de Ramsés las enfrentaban con una superioridad numérica aplastante (había hasta mujeres y niños combatiendo), situación en la cual sus númerosas espadas férreas solo lograron conseguir –casi– un embarazoso empate militar.
Con costos altísimos, la batalla marítima se ganó. En tierra, el Faraón –apenas victorioso– tuvo que negociar con los Pueblos del Mar. En todo caso, el peligro había sido conjurado.

La segunda caída del hombre
Así, mortalmente herido, y a duras penas, el imperio egipcio fue el único gran sobreviviente a esas hordas de bárbaros. No recuperaría, no obstante, su antiguo esplendor, y hallaría -desde ese momento- su ineluctable camino a la decadencia.
Asiria, otrora imperio poderoso, a duras penas subsistió el embate de los salvajes gracias a unas inmensas ganas de resistir demostradas con una inaudita ferocidad y crueldad guerrera que solo fue desenterrada por las hordas revolucionarias tres mil años después.
Otro pequeño “islote” quedó también a salvo de la destrucción total: Atenas (gracias a la huida de la descendencia de Neleo desde Pilos hacia sus murallas).
Por lo demás, el mundo conocido se despobló, la economía fue aniquilada, las ciudades se esfumaron, se perdió la escritura, la tecnología agrícola desapareció, el sedentarismo abrió paso al regresivo nomadismo; y la sofisticación y la civilización sufrieron un colapso fulminante y profundo del que no se levantarían sino hasta medio milenio después.
La lenta resurrección de la cultura
Fue, en suma, un barrido de dimensiones apocalípticas –sin precedentes ni reediciones en la Historia– que todavía mantiene a esa época –la edad oscura– hundida en las tinieblas, y que significó una regresión a una nueva edad de piedra desde donde se tuvo que partir, prácticamente, desde cero.
Tuvieron que transcurrir quinientos largos y oscuros años para que, desde Atenas y las colonias griegas alrededor del mar Egeo, de la mano de la tradición oral de Homero, las espesas nieblas del retroceso intelectual se empezaran a despejar lentamente… para que la escritura renaciera, y la cultura volviera a brillar, dándosele inicio, con Tales de Mileto, a una de las más apasionantes y enriquecedoras aventuras del hombre: la búsqueda racional de la verdad… la Filosofía.
Justo 39 años antes de que en una pequeña e insignificante aldea campesina en Italia se proclamara la República Romana.

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6 comentarios leave one →
  1. 22 abril, 2009 8:35 AM

    Acababa de encontrar la Terminal, buscando un listado de blog salvadoreños llegue aqui, al principio cuando solo le di una revisada al sitio pense que su potencial era la lista que tenía de blog de El Salvador, pero despues de un par de visitas y de revisar el sitio encontre este post, ese fue el punto para mi, de pasar de la edad moderna a la contemporanea, porque descubri el potencial de esta excelente blog.realmente felicidades a todos los que hacen posible La Terminal. Por esa contribución desinteresada a todo la majada hambrienta de un poco de luz y conocimiento.

  2. 22 abril, 2009 8:35 AM

    ¡Vaya! Pues me alegro que te guste pues así venís y podemos platicar.Saludos Wirwin

  3. 16 septiembre, 2015 7:32 PM

    BRAVO JC, BRAVO!
    Buen resumen, buena conclusión, excelente recorrido. He disfrutado mucho cada recuento histórico.

  4. Eme Castillo permalink
    18 septiembre, 2015 10:43 PM

    Jc tu idea de ir narrando los diferentes acontecimientos ha sido buenisima porque no solo vamos leyendo, tu forma de narrar es admirable porque se nota que verdaderamente has asimilado y estas empapado con el tema, las palabras te fluyen de forma natural y transmites la esencia de la narracion, siempre disfruto porque me encanta la historia! y te pido un favor: no te vuelvas a desaparecer! ok? saludos amigo.

  5. 23 septiembre, 2015 9:14 AM

    Excelente José Carlos, Felicidades y Exitos!!!!!!

  6. 43temas permalink
    26 febrero, 2017 2:50 PM

    Lo bueno de tener poca memoria es que al volver a verlo disfruto como la primera vez ;-)

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