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El Conquistador español Francisco Pizarro funda la Ciudad de los Reyes, después Lima. (18 de enero de 1535)

18 enero, 2020

En 1532, los españoles y sus aliados indígenas (de las etnias sometidas por los Incas) bajo el mando de Francisco Pizarro tomaron prisionero a Atahualpa en la ciudad de Cajamarca. Después de ser pagado un rescate, fue juzgado y condenado a muerte. Tras algunas batallas, los españoles conquistaron su imperio. La corona española nombró a Francisco Pizarro gobernador de las tierras que había conquistado. Pizarro decidió fundar la capital en el valle del río Rímac, luego del intento fallido de constituirla en Jauja.

Consideró que Lima estaba estratégicamente ubicada, próxima a una costa favorable para la construcción de un puerto pero prudencialmente alejada del mismo como para prevenir ataques de piratas y potencias extranjeras, sobre tierras fértiles y con un conveniente clima fresco. Así, el 18 de enero de 1535 se fundó Lima con el nombre de Ciudad de los Reyes, denominada de esta forma en honor a la epifanía, sobre territorios que habían sido del curaca Taulichusco.

Con todo, al igual que había sucedido con la región, en un principio llamada Nueva Castilla y después Perú, la Ciudad de los Reyes perdió pronto su nombre en favor de Lima». Pizarro, con la colaboración de Nicolás de Ribera, Diego de Agüero y Francisco Quintero trazaron personalmente la Plaza de Armas y el resto de la cuadrícula de la ciudad, construyendo el Palacio Virreinal (hoy día transformado en el Palacio de Gobierno del Perú, que de ahí conserva el nombre tradicional de Casa de Pizarro) y la Catedral, cuya primera piedra puso Pizarro con sus propias manos. En agosto de 1536, la floreciente ciudad fue sitiada por las tropas de Manco Cápac II, pero los españoles y sus aliados indígenas consiguieron derrotarlas. En los siguientes años Lima ganó prestigio al ser designada capital del Virreinato del Perú y sede de una Real Audiencia en 1543.​

Durante el siguiente siglo, prosperó como el centro de una extensa red comercial que integraba al virreinato con América, Europa y Asia Oriental. Pero la ciudad no estuvo libre de peligros; violentos terremotos destruyeron gran parte de ella entre 1586 y 1687, lo que va a suscitar un gran despliegue de actividad constructiva. Es entonces que aparecen acueductos, tajamares y muros de contención ante la crecida de los ríos, se termina el puente sobre el Rímac, se construye la Catedral (acabada en 1622) y se construyen numerosos hospitales, conventos y monasterios.​Otra amenaza fue la presencia de piratas y corsarios en el océano Pacífico, lo cual motivó la construcción de las murallas de Lima entre los años 1684 y 1687.

” Je n’ai pas vaincu les Français, Dieu me les a livrés” Proclamation de l’Empire allemand (le 18 janvier 1871)

18 enero, 2020

La France est totalement humiliée car l’empire allemand, le deuxième Reich, est proclamé dans la Galerie des Glaces du Château de Versailles.

La date choisie est symbolique puisqu’elle correspond au 170e anniversaire du couronnement de Frédéric Ier comme roi en Prusse, le 18 janvier 1701.

Cet empire s’achève le 9 novembre 1918 par l’abdication de Guillaume II à l’issue de la Première Guerre mondiale, guerre dont le cessez-feu arrive deux jours plus tard le jour de la Saint Martin, un des saints patrons et protecteurs de la France. Le roi de Prusse devient empereur. Guillaume 1er dira:

” Je n’ai pas vaincu les Français, Dieu me les a livrés”

Cet empire succède au Saint Empire romain germanique fondé par Otton le Grand et aboli par Napoléon 1er après mille ans d’existence.

The third version of the proclamation of Prussian king Wilhelm I as German Emperor at Versailles, by Anton von Werner. The first two versions were destroyed in the Second World War. This version was commissioned by the Prussian royal family for chancellor Bismarck’s 70th birthday.

 

Décès de Dagobert Ier, Roi de France (le 19 janvier 638 ou 639)

18 enero, 2020

Arrière-petit-fils de Clovis, il règne sur l’Austrasie de 622 à 632 et est Roi des Francs de 629 à 639, c’est un des derniers grands Rois mérovingiens. Il est inhumé dans la basilique de Saint-Denis qu’il a fait agrandir en prévision de ses obsèques.

Sous son règne, long de 10 ans et marqué par l’unification du Royaume franc auquel il a donné Paris pour capitale, la royauté mérovingienne jette un dernier éclat avant que la réalité du pouvoir ne passe aux maires du palais.

À sa mort, ses deux héritiers sont encore très jeunes : Sigebert a huit ans et Clovis quatre ; l’unité de commandement disparaît et les luttes et l’anarchie reprennent. Le pouvoir des maires du palais va s’accroître au détriment des rois, car ils en profitent pour manipuler les jeunes souverains et s’emparer définitivement du pouvoir : c’est le début de l’époque dite des Rois fainéants qui marquera la fin de la dynastie mérovingienne.

Mort de Dagobert (639). Chronique des empereurs, XVe siècle, Paris, bibliothèque de l’Arsenal.

Es publicada en Madrid la primera edición del “primero y no superado modelo de la novela realista moderna” por el “más sano y equilibrado de los ingenios del Renacimiento” (16 de enero de 1605)

16 enero, 2020

“…Tienen razón los que afirman que no hay sentido oculto en el Quijote, que todo es diáfano en el pensamiento y en el estilo de la sabrosa fábula, tejida por la mano de las Gracias, y cuyo peculiar encanto nadie ha definido mejor que su autor mismo:

Yo he dado en Don Quijote pasatiempo
Al pecho melancólico y mohino,
En cualquiera sazón, en boda tiempo.

“Pero, ¿por ventura, con reconocer y afirmar la belleza formal e intrínseca del Quijote y el inefable y sano deleite que su lectura produce en todos los paladares no estragados, se pretende rebajarle a la categoría de las obras frívolas y de mero pasatiempo? Muy al contrario, señores. La belleza es propiedad trascendental, que por su propia virtud y eficacia, y no por ningún género de especulación ajena o sobrepuesta a ella, irradia en todo el cuerpo de la obra y le baña en celestiales resplandores. Su luz disipa las tinieblas de la mente, no por ningún procedimiento discursivo, sino por un acto de intuición soberana, por el acto mismo de la evocación de la forma, que lleva en sus entrañas todo un mundo ideal. Cuando el genio llega a tal cumbre, adivina, columbra y trasciende lo que metódicamente no sabe ni podría demostrar, y parece maestro de todas las ciencias, sin haber cursado ninguna. Y es que el poeta cuenta entonces con la anónima colaboración de un demonio socrático o platónico, cuyo poder es misterioso y tremendo.

“Quiero decir (dejando aparte mitos y expresiones figuradas) que no implica contradicción que siendo el Quijote obra de arte puro, y precisamente por serlo en grado supremo, contenga, no veladas, ni en cifra, ni puestas allí a modo de acertijo, sino espontáneamente nacidas por el proceso orgánico de la fábula, e inseparables de ella en la mente de quien la concibió, altísimas enseñanzas y moralidades, las cuales traspasan con mucho el ámbito de la crítica literaria que Cervantes, con la candidez propia del genio, mostraba tener por principal blanco de sus intentos.

“Muchas veces se ha dicho, y nunca es superfluo repetirlo, que si el Quijote no hubiera servido más que para «deshacer la autoridad y cabida que en el mundo tienen los libros de caballerías, hubiera padecido la suerte común de todas las sátiras y parodias literarias, aunque sean Boileau, Isla o Moratín quienes las escriban. Continuaría siendo estimada por los doctos, pero no formaría parte del patrimonio intelectual del género humano, en todo país, en todo tiempo. La mayor parte de los que se solazan con las apacibles páginas del Quijote no han visto un libro de caballerías en su vida, y sólo por el Quijote saben que los hubo. La crítica de una forma literaria no tiene interés más que para los literatos de oficio. El triunfo mismo de Cervantes, enterrando un género casi muerto, puesto que a principios del siglo XVII los libros de caballerías andaban muy de capa caída y apenas se componía ninguno nuevo, hubiera debido ser funesto para su obra, privándola de intención y sentido. Y, sin embargo, aconteció todo lo contrario. El Quijote empezó a entenderse cuando de los libros caballerescos no quedaba rastro. La misma facilidad con que desapareció tan enorme balumba de fábulas, el profundo olvido que cayó sobre ellas, indican que no eran verdaderamente populares, que no habían penetrado en la conciencia de nuestro vulgo, aunque por algún tiempo hubiesen deslumbrado su imaginación con brillantes fantasmagorías.

“Pero en el fondo de esos libros quedaba una esencia poética indestructible, que impregnó el delicado espíritu de Miguel de Cervantes, como perfuma el sándalo al hacha misma que le hiere. La obra de Cervantes no fué de antítesis, ni de seca y prosaica negación, sino de purificación y complemento. No vino a matar un ideal, sino a transfigurarle y enaltecerle. Cuanto había de poético, noble y humano en la caballería se incorporó en la obra nueva con mas alto sentido. Lo que había de quimérico, inmoral y falso, no precisamente en el ideal caballeresco, sino en las degeneraciones de él, se disipó como por encanto ante la clásica serenidad y la benévola ironía del más sano y equilibrado de los ingenios del Renacimiento. Fué, de este modo, el Quijote el último de los libros de caballerías, el definitivo y perfecto, el que concentró en un foco luminoso la materia poética difusa, a la vez que elevando los casos de la vida familiar a la dignidad de la epopeya, dió el primero y no superado modelo de la novela realista moderna.”

Don Marcelino Menéndez y Pelayo “Interpretaciones del Quijote”

“…la lengua fue compañera del imperio; y de tal manera lo siguió, que junta mente començaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caida de entrambos”. Hace 527 años nació el castellano (16 de enero de 1492)

16 enero, 2020

La Grammatica Antonii Nebrissensis, gramática del español escrita por Antonio de Nebrija y publicada en 1492, constituyó la primera obra que se dedicaba al estudio de la lengua castellana y sus reglas. La Grammatica es, además, el primer libro impreso que se centra en el estudio de las reglas de una lengua romance. La hazaña de Antonio de Nebrija, a la que debe una posición de primer orden en la historia, es haber compuesto la primera Gramática castellana, primera también entre las gramáticas románicas, a las que servirá de modelo.

Cuando fue presentado a la reina Isabel en Salamanca en el año de su publicación, la reina cuestionó el mérito de semejante obra; Fray Hernando de Talavera, monje de la Orden de San Jerónimo, prior del Monasterio de Nuestra Señora del Prado en Valladolid, obispo de Ávila y luego arzobispo de Granada, confesor y consejero de Isabel la Católica, contestó por el autor con palabras proféticas, como recuerda el propio Nebrija en una carta dirigida a la monarca:

Después de que Su Alteza haya sometido a bárbaros pueblos y naciones de diversas lenguas, con la conquista vendrá la necesidad de aceptr las leyes que el conquistador impone a los conquistados, y entre ellos nuestro idioma; con esta obra mía, serán capaces de aprenderlo

Estatua de ELIO ANTONIO DE NEBRIJA (c.1441-1522) en la entrada de la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.

Su Cesárea Majestad Carlos I de España, en sus habitaciones privadas y sin ninguna ceremonia, cedió a su hijo Felipe la Corona de los Reinos Hispánicos, Sicilia y las Indias (16 de enero de 1556)

16 enero, 2020

Felipe ya desempeñaba funciones de gobierno desde 1544, después de que Carlos I escribiera en 1543, a su regreso a España, las Instrucciones de Palamós, que preparaban a Felipe para la regencia de los reinos peninsulares hasta 1550 cuando éste aún tenía dieciséis años.​ Aunque durante su juventud vivió doce años fuera de España en Suiza, Inglaterra, Flandes, Portugal, etc., una vez convertido en Rey de España fijó su residencia en Madrid y potenció el papel de esta ciudad como capital de todos sus reinos.

Felipe II de España, el Prudente, fue así rey de España desde el 15 de enero de 1556 hasta su muerte, de Nápoles y Sicilia desde 1554 y de Portugal y los Algarves —como Felipe I— desde 1580, realizando la tan ansiada unión dinástica que duró sesenta años. Fue asimismo rey de Inglaterra e Irlanda iure uxoris, por su matrimonio con María I, entre 1554 y 1558.

Hijo y heredero de Su Cesárea Majestad Carlos I de España e Isabel de Portugal, hermano de María de Austria y Juana de Austria, nieto por vía paterna de Juana I de Castilla y Felipe I de Castilla y de Manuel I de Portugal y María de Aragón por vía materna; murió el 13 de septiembre de 1598 a los 71 años de edad, en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, para lo cual fue llevado desde Madrid en una silla-tumbona fabricada para tal fin.

Como monarca fue arquetipo de virtudes y su reinado se caracterizó por la exploración global y la expansión territorial a través de los océanos Atlántico y Pacífico, llevando a la Monarquía Hispánica a ser la primera potencia de Europa y alcanzando así su apogeo, convirtiéndolo en el primer “imperio” mundial ya que, por primera vez en la historia, una sola corona regía territorios de todos los continentes habitados del planeta Tierra.

He aquí sus títulos:

Rey de Castilla y de León, de Aragón, de Portugal, de las dos Sicilias, de Navarra, de Jerusalén, de Hungría, de Dalmacia, de Croacia, de Granada, de Valencia, de Toledo, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias, de las Indias orientales y occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Lotaringia, Limburgo, Luxemburgo, Güeldres, Milán, Atenas y Neopatria, Conde de Habsburgo, de Flandes, de Artois, Palatino de Borgoña, de Tirol, de Henao, de Holanda, de Zelanda, de Namur, de Zutphen, de Barcelona, de Rosellón y de Cerdaña, Príncipe de Suabia, Margrave del Sacro Imperio Romano, Marqués de Oristán y Conde de Gociano, Señor de Vizcaya y de Molina, de Frisia, Salins, Malinas, y de las ciudades, pueblos y tierras de Utrech, Overijssel y Groninga. Dominador en Asia y África,

El Senado Romano otorga a Cayo Julio César Octaviano los recién creados títulos de «Augusto» y «Princeps». Comienza así el Imperio Romano. (16 de enero del 27 Antes de Jesucristo)

16 enero, 2020

En enero de 27 a. C., el Senado otorgó a Octaviano, de manera inédita, los recién creados títulos de Augusto y Princeps.​ Augusto, del latín augere (refiriéndose a un incremento), que pudiera ser traducido como «el ilustre»,​ era un título religioso más que político.​ De acuerdo a las creencias religiosas en la Antigua Roma, el título simbolizaba un sello de autoridad sobre la humanidad —y sobre la naturaleza— que iba más allá de cualquier definición constitucional para el estatus de Octaviano. Tras los duros métodos que empleó para consolidar su dominio, el cambio en el nombre, sugerido por Lucio Munacio Planco,​ serviría además para desmarcar su reinado benigno como Augusto, de su reinado de terror como Octaviano. De igual forma, su nuevo título le favorecía más que el de «Romulus», que previamente él había concebido en referencia a la historia de los fundadores de Roma, algo que hubiera simbolizado una segunda fundación de Roma.​

No obstante, el título de Romulus estaba asociado fuertemente con nociones de monarquía y realeza, una imagen que Octaviano intentaba evitar a toda costa.​ Por otra parte, Princeps, proveniente de la frase en latín primum caput («el primero»), originalmente estaba vinculado al senador más viejo o notable y cuyo nombre aparecía en primer lugar en la lista senatorial principal; en el caso de Augusto, se convertiría casi en un título real adoptado por un líder que poseía el dominio completo.​ Princeps también se usó como un título republicano concedido a todos aquellos que habían servido bien al estado; por ejemplo, Cneo Pompeyo había ostentado el título.

Además, Augusto se proclamó asimismo como Imperator Caesar divi filius, «Comandante César, hijo del deificado».​ Con este título no solamente se jactaba de su parentesco con el divino Julio César, sino que el uso de Imperator establecía un vínculo permanente a la tradición romana de la victoria.​ El término Caesar solo era un cognomen para una rama de la familia julia, aunque ciertamente Augusto trasladó su significado a una nueva línea familiar que habría de comenzar con él.​

A Augusto se le otorgó también el derecho de colgar la corona cívica de roble encima de su puerta y de colocar laureles a manera de cubiertas para sus jambas.​ Esta corona usualmente se usaba sobre la cabeza de un general romano durante un triunfo, mientras que el individuo que mantenía la corona encima de la cabeza del general repetía continuamente la frase memento mori, o, «Recuerda que eres mortal», al general victorioso. Adicionalmente, las hojas de laurel tenían una especial importancia en varias ceremonias del estado, y las coronas de laurel eran concedidas a los campeones de atletismo, carreras y pruebas dramáticas. Así, tanto el laurel como el roble eran símbolos provenientes en su totalidad de la religión y la política romana; situarlos en las jambas de Augusto equivaldría a declarar su casa como la capital de Roma.

Sin embargo, Augusto rehusó símbolos de poder tales como el uso de un cetro, una diadema, e inclusive la corona dorada y la toga púrpura usadas por su predecesor Julio César.​ Si bien rechazaba simbolizar su poder mediante el uso de dichos objetos en su persona, el Senado le otorgó en cualquier caso el reconocimiento de un escudo dorado expuesto en la sala de reuniones de la Curia, con la leyenda virtus, pietas, clementia, iustitia —«valor, piedad, clemencia y justicia»—

Busto de Augusto portando la corona cívica. Gliptoteca de Múnich.