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La orgullosa ciudad del hombre

30 agosto, 2015

Después de ocho años de escribir bajo el pseudónimo “JC Conde de Orgaz”, desde hace quince días estoy publicando con mi verdadero nombre, José Carlos Parada.

Luego de haber revisado los orígenes del ser humano en un primer vídeo, en el que no rehuímos describir las causas y efectos de la primera revolución de la humanidad (el pecado original), pasamos, la semana pasada a discurrir sobre los fundamentos espirituales de las culturas antiguas. Fundamentos que se desarrollaron en lo que ahora llamamos el Neolítico. Así, pudimos en ese segundo vídeo, apreciar la génesis de los politeísmos y los distintos tipos de religiones paganas que sirvieron de base a la construcción de las primeras civilizaciones.

En esta ocasión los invito a que discurramos, en un tercer vídeo que solo dura 13 minutos, sobre los pilares antropológicos y políticos de las primeras civilizaciones. Echémosle un vistazo profundo e incisivo al surgimiento de las principales instituciones sociales de la Antigüedad: el esclavismo, la poligamia y otros.

Tomen asiento y acompáñennos:

La Conjura de Cronos

24 agosto, 2015

Después de ocho años de escribir con el pseudónimo “JC Conde de Orgaz”, desde la semana pasada estoy publicando con mi verdadero nombre, José Carlos Parada.

Comenzamos con una serie de cortos audiovisuales titulados “Alfa y Omega” cuyo primer capítulo de 20 minutos fue una escueta aproximación al origen de la humanidad, y una somera explicación de por qué el ser humano es como es. También hablamos de la relación del hombre con Dios y de cómo y por qué Éste nos prometió la llegada del Χριστός (el Ungido). Asimismo discurrimos de por qué tardó tanto en venir el Cristo y dimos un par de brochazos para figurarnos en qué consistió “la plenitud de los tiempos”.

Hoy los invito a ver el vídeo de la segunda parte titulado “La Conjura de Cronos” -y que dura solo 14 minutos- en donde discurriremos sobre los fundamentos espirituales de las civilizaciones antiguas, desarrollados durante el período que solemos denominar como Neolítico.

Tomen asiento y acompáñennos

La primera Revolución

17 agosto, 2015

Como les dije hace unos días, acontecimientos personales, nacionales y mundiales recientes han dado por finalizada mi necesidad de escribir desde el anonimato. Así que ya no usaré más mi pseudónimo “JC Conde de Orgaz”. A partir de hoy seguiré escribiendo estos discursos con los temas de siempre, con mi verdadero nombre: José Carlos Parada.

Aunque, más que escribirlos, los conversaré con ustedes a través de pequeños audiovisuales que espero tengan una duración promedio de 15 minutos. El vídeo con el que empezaremos este nuevo caminar, por razones excepcionales dura 20 minutos. Espero que no les parezca intolerablemente largo.

Es mi pretensión, de ahora en adelante, hacer un recorrido por la historia de la humanidad desde sus orígenes hasta la actualidad. Espero les guste y que sepan pasar por alto varios defectos técnicos propios de una obra hecha con medios insuficientes y caseros. Les recuerdo además que sus comentarios son bienvenidos.

La muerte del Conde de Orgaz

9 agosto, 2015

He estado comunicándome con ustedes, estimados amigos, desde el año 2007 (en el finado blog La Terminal) y, desde el 2010, desde esta bitácora “La Sala de la Signatura”, bajo el pseudónimo “JC Conde de Orgaz”. El nom de plume respondía a que precisamente la famosa pintura del Greco, “El entierro del conde de Orgaz”, es una de mis obras de arte preferidas.

Pues resulta que acontecimientos personales, nacionales y mundiales recientes han dado por finalizada la necesidad de escribir desde el anonimato. Así que tengo el pesar de comunicarles el sensible fallecimiento de “JC Conde de Orgaz”.

Su sepelio tendrá lugar en esta misma bitácora el próximo miércoles (12 de agosto), día a partir del cual seguiré escribiendo estos discursos con los temas de siempre, con mi verdadero nombre y apellido.

Al mismo tiempo quiero anunciarles mi deseo de relanzar -si Dios quiere- con nuevos bríos este blog con un formato audiovisual a partir del próximo lunes 16.

FIN

La Resurrección según Juan Sebastián Bach: Cujus Regni Non Erit Finis

5 abril, 2015

Contenidos

  1. La victoria sobre la muerte en una trenza de celestiales coros
  2. La apoteosis diadeveras

«…Para descubrir la naturaleza humana hasta que sus atributos divinos sean revelados, para insuflar las actividades ordinarias con fervor espiritual, para dar alas de eternidad a lo más efímero; para hacer humano lo divino y divino lo humano; tal es Bach, el más grande y puro momento de la música de todos los tiempos…»

Pablo Casals

La victoria sobre la muerte en una trenza de celestiales coros

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En el Resurrexit de la Gran Misa Católica en Si Menor BWV 232 de Juan Sebastián Bach, lo que se respira es majestuosidad exultante. Escuchemos su introducción (13 segundos de audio):

La euforia optimista, la alegría y la felicidad son los distintivos propios de esta pieza. ¿Y cómo no iba a ser de así, si lo que se canta es la resurrección victoriosa del Χριστός sobre el pecado y la muerte?

El Resurrexit cuenta con sus propias fugas vocales (la entrada sucesiva de diferentes voces hasta juntar un haz coral coordinado) pero, por la temática, estas fugas se encuentran pletóricas de alborozo y celebración. Escuchemos la fuga en la que dice “y resucitó al tercer día” (Et resurrexit tertia die). Al principio entra el grupo de bajos dicendo et resurre… y se quedan sosteniendo la e. Luego entran los altos de igual manera. Posteriormente se adjuntan los tenores y finalmente (un grupo tras otro) los dos coros de sopranos se unen sucesivamente.

Se corona ese segmento con un borbotón (de todas las voces juntas) cantando resurrexit tertia die, no exactamente con los mismos tiempos, pero todos terminando perfectamente sincronizados. Escuchemos cómo se van acomodando gradualmente señoriales, sublimes y festivos coros (19 segundos de audio):

Ya he dicho varias veces que esta parte (Resurrexit) es mi preferida de toda la Misa en Si Menor de Bach, pero no es por que tenga un buen oído (de ninguna manera puede ser por eso) sino más bien al contrario. Sumergirse en el verum de una pieza musical es más complejo de lo que parece.

Lo cierto es que con un conocimiento promedio de música, es natural que uno se sienta más atraído hacia las tonadas movidas que hacia las tranquilas. Sin embargo –por supuesto– hay más bajo la superficie.

La apoteosis diadeveras

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Escuchemos (y veamos ahora) la fiesta de coros que Bach le dedica al momento culminante de la Resurrección de aquel Niño Jesús que –habiéndose encarnado por nosotros– sufrió y murió en la Cruz.

Total que la Resurrección es el final de la trayectoria terrena del Christos que inició con la Encarnación.

La letra en español va así:

Y resucitó al tercer día,
según las escrituras.
Y subió al cielo,
está sentado a la derecha del Padre.
Y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y a muertos
y su Reino no tendrá fin.

En latín sería:

Et resurrexit tertia die,
secundum scripturas.
Et ascendit in caelum,
sedet ad dexteram Patris.
Et iterum venturus est cum gloria
iudicare vivos et mortuos,
cuius regnit non erit finis

Escuchemos y veamos (3 minutos y 29 segundos de vídeo).


La pieza tiene varias partes que –aunque ya de por sí empiezan con una mayestática festividad– se van escalonando en clímax hasta que alcanzan su momento culminante entre (2:31) y (2:53).

Feliz y santa Pascua de Resurrección.

«…Cuando los Angeles le interpretan música a Dios, ellos ejecutan a Bach. Para cualquier otro, tocan a Mozart….»

Sir Isaiah Berlin, Filósofo e Historiador de las Ideas

FIN

Abandonemos el temor y las penas – Lasset das Zagen, verbannet die Klage

25 diciembre, 2014

Una gran cosa…

Todos sabemos que El burrito sabanero es una obra de arte insuperable en su género, pero de vez en cuando debemos variar un poco.

Ya hemos dicho que Bach no inventó nada, no inventó tampoco los oratorios (Vivaldi, por ejemplo, hizo decenas de ellos) pero Bach hizo los mejores. Uno de ellos es este, cuyo fenomenal coro introductorio, les invitamos a escuchar. El oratorio está dedicado a la Navidad, y su nombre original (en alemán) es Weihnachts Oratorium. El primer coro se llama Jauchzet, frohlocket, y su letra es la siguiente (en alemán con su traducción al castellano):

Para los cánones cumbieros que predominan en nuestro país en estas épocas, la pieza es un poco larga, pero sus 7 minutos y pico (lo que dura un delicioso cigarrillo) valen definitivamente la pena. Como decía un compositor y teórico alemán llamado Johann Friedrich Daube, autor de obras para laúd y de varios tratados musicales (entre ellos “El dilettante musical”):

«…Aquellos que nunca lo han escuchado [A Bach], nunca han escuchado gran cosa….»

Pues, parafraseándolo, podemos decir: quien nunca ha escuchado música navideña compuesta por Bach, nunca ha escuchado gran cosa.

“El Oratorio de Navidad [de Johann Sebastian Bach] es la celebración del nacimiento y adoración del Niño Jesús, con un componente narrativo lo cual justifica su denominación de “oratorio” frente al de “cantata”. Combina alegría y optimismo con ternura y dulzura. Una buena muestra de la primera sería el jubiloso coro que abre la obra “Jauchzet, frohlocket, auf, preiset die Tage”, quizás el coro más famoso de Bach y que, con trompetas y timbales, es capaz de resucitar a un muerto en sus primeros acordes”

No olviden que este día (la Navidad) es el cumpleaños del Χριστός (Christós), aunque a veces nos guste simular que es otra cosa, así que acuérdense de Él si celebran la fiesta. Así –si nos suele pasar– esta vez no nos sentiremos solos, ni apenados, ni tristes. Y para eso, Bach ayuda.

FIN

Estranguladas nuestras inteligencias por los cables, las pantallas y el wi-fi

14 diciembre, 2014

Les comparto hoy unos cuantos párrafos entresacados del artículo del Wall Street Journal titulado La automatización nos embrutece:

La inteligencia humana se marchita cuando las computadoras asumen las tareas que solíamos realizar…

…nuestra creciente dependencia de la automatización puede costar cara. La evidencia sugiere que nuestra inteligencia se marchita a medida que dependemos más de la inteligencia artificial. En lugar de elevarnos, el software inteligente parece embrutecernos.

En los años 50, el profesor James Bright de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard estudió los efectos de la automatización en varias industrias. Descubrió que a menudo las nuevas máquinas dejaban a los trabajadores con tareas más monótonas y menos exigentes y concluyó que el efecto predominante de la automatización era la “descualificación” de los empleados. “Los equipos altamente complejos”, escribió en 1966, no necesitan operadores “cualificados”. La cualificación se puede incorporar en la máquina. Una evidencia creciente apunta a que el efecto de descualificación que redujo las destrezas de los empleados fabriles el siglo pasado comienza a corroer las habilidades profesionales, incluso las altamente especializadas.

En un estudio reciente publicado en la revista especializada Diagnosis, tres investigadores examinaron el diagnóstico erróneo de Thomas Eric Duncan, la primera persona en morir de ébola en EE.UU., en el Dallas Texas Health Presbyterian Hospital. Argumentan que los formularios digitales empleados por el personal del hospital para ingresar información de los pacientes probablemente contribuyeron a la equivocación. “Estas herramientas”, escribieron, “están optimizadas para captar datos, pero a expensas de sacrificar su utilidad para realizar diagnósticos apropiados, haciendo que los árboles no dejen ver el bosque”

Incluso las profesiones creativas sufren los efectos de la descualificación. Los diseños asistidos por computadora han ayudado a los arquitectos a construir edificios con formas y materiales inusuales, pero cuando las computadoras se incorporan al proceso en forma prematura, pueden entorpecer la sensibilidad estética y las observaciones conceptuales provenientes del dibujo y la construcción de modelos.

Estudios psicológicos han hallado que el trabajo manual es más propicio para liberar la originalidad de los diseñadores, expandir su memoria a corto plazo y fortalecer su sentido táctil. Cuando el software toma el timón, las habilidades manuales decaen.

Esta filosofía (“automatización tecnocéntrica”) atrapa a las personas en un ciclo vicioso de descualificación. Al aislarlos del trabajo arduo, sus habilidades se degradan y aumentan las probabilidades de que se equivoquen. Cuando esos errores suceden, la respuesta de los diseñadores es imponer más restricciones, lo que conduce a una nueva ronda de descualificación

.

Si dejamos que nuestras destrezas se desvanezcan al depender demasiado de la automatización, nos volveremos menos capaces, menos resistentes y más subordinados a nuestras máquinas. Crearemos un mundo más apto para los robots que para nosotros.

Les recomiendo la lectura íntegra del artículo publicado en el Wall Street Journal aquí.