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¿Ubi cecidisti de caelo? La caída de Lucifer – V – Festum Incarnationis

20 marzo, 2018

Contenidos

  1. Recapitulando
  2. El equinoccio místico y la música pitagórica
  3. El canto humilde y primaveral del gorrión
  4. “…Este te aplastará la cabeza…”

Esta es la quinta y última parte de una serie cuya primera parte pueden leer aquí, su segunda aquí, su tercera aquí, y su cuarta parte aquí

“…se establecen fechas convencionales para propósitos  espirituales (…) para recordarnos que somos criaturas de Dios y que Él nos creó de la nada en un momento concreto. Para que le agradezcamos y le adoremos. Y para servir a ese propósito, la Astronomía nos cae de pelos… “

Recapitulando

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Lucifer fue derrotado en los cielos, y la Aurora de la Mañana cayó estrepitosamente en el Seol. Esa trayectoria, y la de todas las estrellas, cometas y planetas despertó la curiosidad del primer Homo Sapiens, y así surgió la Astronomía. Con el estudio de la Astronomía, el ser humano pretendía conocerse mejor a sí mismo, examinar la voluntad de los dioses, prever mejor los cambios climáticos, elaborar calendarios cada vez más precisos, comprender el funcionamiento del universo… en suma: saber todo acerca del equinoccio de primavera, el paso de la muerte a la vida, de la nada al ser, del frío al calor, del invierno a la primavera.

Griegos como Pitágoras, Heráclides Póntico, Eudoxo de Cnido, Aristarco de Samos, Aristóteles, Eratóstenes y Claudio Ptolomeo le dieron a la Astronomía carta de ciudadanía entre las ciencias racionales, empezando a separarla de la superstición.

Destaca entre ellos Pitágoras quien –habiendo como los ciegos errado en algunos detalles y acertado en otros– legó a la posteridad el culto hacia las Matemáticas, y la certeza de que detrás de las órbitas y de los ciclos espaciales sonaba portentosamente una divina pieza musical.

El equinoccio místico y la música pitagórica

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Luego de la venida del Χριστός (Christós), la Iglesia Católica recogió la tradición astronómica antigua y –luego de la condena de las tesis averroistas por la Universidad de París en 1277– le dio el impulso definitivo que consagró a la Astronomía como ciencia moderna y pujante.

Desde entonces, a la carrera por encontrar con exactitud el equinoccio de primavera, se sumó una brillante pléyade de clérigos católicos que todavía reluce en la actualidad.

Y así, terminó fijándose la fecha de la derrota celestial y terrena de Lucifer. De modo simbólico y convencional, a sólo unos días del equinoccio, se fijó la venida de Dios a la Tierra para hacerse hombre. Se fijó el 25 de marzo para celebrar el descenso de Dios al Vientre de la Virgen María, para celebrar la Encarnación.

Ese día, asistimos a un paralelismo contrastante: tanto Lucifer como la Segunda Persona de la Santísima Trinidad “bajaron” de los Cielos. Pero Lucifer, derrotado con soberbia; Χριστός, triunfante con humildad. El primero, en estrepitosa caída humillante, como meteorito sin freno; el segundo, en serena y triunfante llegada, como la luz del amanecer. Uno de los compositores más grandes de todos los tiempos, Mozart, haciéndole honor a la “música universal pitagórica”, nos canta en su Missa Brevis (Spatzen-Messe) en Do Mayor K220, el equinoccio, la llegada de la primavera, la Encarnación y la derrota de Lucifer, siguiendo el texto del Credo Niceno

“Qui propter nos homines et propter nostram salutem descendit de coelis…

“Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo…”

 

El canto humilde y primaveral del gorrión

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Es así cantada la Encarnación de Dios, exactamente nueve meses antes de la Navidad (el nacimiento del Χριστός). Nueve meses de embarazo que dan comienzo un día como hoy (25 de marzo), en el que –a diferencia de Lucifer, que bramó gélidamente “¡Non Serviam!”– la humildad y la disponibilidad de María fueron fecundadas en una primavera mística por el Espíritu Santo, haciendo posible la voluntad divina de asumir la naturaleza humana. Un día como hoy, otrora se llamó:

FESTUM INCARNATIONIS, INITIUM REDEMPTIONIS CONCEPTIO CHRISTI, ANNUNTIATIO CHRISTI, ANNUNTIATIO DOMINICA.

 

No es casualidad que Wolfgang Amadeus Mozart haya titulado a esta obra como la “Misa de los Gorriones” (Spatzen-Messe) pues al igual que esta Misa, los gorriones son breves (pequeños) y hacen sus nidos abriéndose a la fertilidad y al amor justo luego del equinoccio: en primavera. Además, los gorriones son pajaritos universales (del griego καθολικός katholikós, universal), pues viven y cantan en los cinco continentes. Tan universales como la validez de las Matemáticas y de la fe cristiana.

“…Este te aplastará la cabeza…”

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Buen día para recordar cómo, después del pecado original, Dios le advirtió a Lucifer:

“…inimicitias ponam inter te et mulierem et semen tuum et semen illius ipsa conteret caput tuum et tu insidiaberis calcaneo eius…”

“…Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; Este te aplastará la cabeza…”

 

También es un buen día para recordar que somos seres humanos desde el momento de la concepción y que no podemos permanecer indiferentes frente al abominable crimen del aborto.

Finalmente, les propongo que veamos y escuchemos completa, tan cerca del recién pasado equinoccio del 20 de este mes, la versión del Credo Niceno Constantinopolitano, la profesión de Fe del Cristiano desde hace 1 700 años en su versión Mozartiana de la Missa Brevis (Spatzen-Messe) en Do Mayor K220 (4 escasos minutos de duración):

FIN

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Mientras le da la vuelta al mundo, Fernando de Magallanes llega a lo que hoy son las Filipinas (16 de marzo de 1521)

15 marzo, 2018

Fernando de Magallanes, explorador y navegante portugués al servicio de la Corona española en su intento de completar el primer viaje alrededor del mundo, llega a la isla de Samar, en un archipiélago al que bautiza con el nombre de San Lázaro, hoy en día las islas Filipinas.

Magallanes morirá el próximo 27 de abril en la isla filipina de Mactán, en un enfrentamiento con los indígenas. Tomará el mando de la expedición el capitán de la nave “Concepción” Juan Sebastián Elcano que será quien lleve a la expedición a completar con éxito el primer periplo realizado jamás alrededor del mundo.

Asesinato de Valentiniano III (16 de marzo de 455)

15 marzo, 2018

Es asesinado en Roma (actual Italia), por dos generales camaradas de Aecio, el emperador Valentiniano III, hijo mayor de Constancio III y Gala Placidia, a su vez hija de Teodosio el Grande, que tras una corta guerra civil fue nombrado en 425 emperador de Occidente en Roma. Durante su mandato se enfrentó a los vándalos, que controlaban el norte de África.

Asímismo guerreó contra los francos, aliados de los visigodos. Tras la victoria de Flavio Aecio sobre los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos en el año 451, Valentiniano III temiendo que éste ambicionase el poder, lo asesinó con su espada tres años más tarde.

El 16 de marzo del 455, el emperador fue asesinado por dos bárbaros escitas clientes de Aecio, Optelas y Thraustelas. El hecho ocurrió cuando el Emperador pasaba revista a sus tropas en el campo de Marte, este bajó del caballo en el que montaba para practicar con el arco, momento en el que Optelas le golpeó en la cabeza, Valentiniano se giró para ver a su agresor, cuando Thraustelas le asestó el golpe definitivo que lo mató.

Como curiosidad, el historiador Prisco cuenta que un enjambre de abejas apareció y aspiraron toda su sangre.​ Existe la posibilidad de que los dos asesinos fuesen sicarios de Petronio Máximo, rico senador que al día siguiente se autoproclamaba asimismo emperador tras sobornar a los restos del ejército romano occidental.

 

Fallece Tiberio César Augusto (16 de marzo del 37)

15 marzo, 2018

Muere en Miseno (Italia) Tiberio César Augusto, segundo emperador romano desde el 17 de septiembre del 14, sucesor de Octavio Augusto. Destacó por su actividad militar en las campañas germánicas.

Tiberio fue en su juventud uno de los más grandes generales de Roma. En sus campañas en Panonia, Ilírico, Recia y Germania, sentó las bases de lo que posteriormente se convertiría en la frontera norte del Imperio. Sin embargo, se le llegó a recordar luego como un oscuro, recluido y sombrío gobernante, que realmente nunca quiso ser emperador; Plinio el Viejo lo llamó tristissimus hominum («el más triste de los hombres»).

Tras la muerte en el año 23 de su querido hijo y sucesor, Julio César Druso, la calidad de su gobierno declinó y su reinado terminó en terror. En 26 Tiberio se autoexilió de Roma y dejó la administración en manos de sus dos prefectos pretorianos Sejano y Quinto Nevio Cordo Sutorio Macro. Tiberio adoptó a su nieto Calígula para que le sucediera en el trono imperial.

Tiberio murió en Miseno el 16 de marzo de 37 a la edad de 77 años. Según Tácito la muerte del emperador fue recibida con entusiasmo entre el pueblo romano, solo para silenciarse repentinamente cuando tuvo noticias de su recuperación y volverse a regocijar cuando Calígula y Macro le asesinaron. Sin embargo, los escritos de Tácito son probablemente apócrifos ya que no son confirmados por ningún otro historiador antiguo. El relato de Tácito puede indicar el sentimiento predominante en el Senado hacia Tiberio en el momento de su muerte. En el testamento de Tiberio, el finado emperador delegaba en Calígula y en Tiberio Gemelo el reinado conjunto. Lo primero que hizo Calígula fue asumir los poderes de Tiberio y asesinar a Tiberio Gemelo.

La caída de Tiberio no se debió a su abuso de poder, sino a su negativa a usarlo. Su reinado, apático en comparación con el de su predecesor, le hizo ganarse la animadversión del pueblo. El Senado había estado funcionando bajo la dirección de Augusto durante años y, cuando Tiberio le quiso devolver su autonomía, éste no supo actuar por sí solo. Tras fracasar, Tiberio pareció desinteresarse de su posición. Tiberio constituye un ejemplo de dejación del poder.

 

Los Babilonios capturan Jerusalén, y reemplazan a Jeconías por Zedequías (16 de marzo del 597 adC)

15 marzo, 2018

Joaquín de Judá (en hebreo, יְהוֹיָכִין‎), también conocido como Jeconías, fue el penúltimo rey de Judá. Gobernó en el período (598 a. C.-597 a. C.), aproximadamente.

Era hijo y sucesor de Joaquim. A los pocos meses de su reinado sufrió la invasión del rey babilonio Nabucodonosor II, que saqueó Jerusalén y deportó a miles de notables a Babilonia, incluyendo al propio rey y al profeta Ezequiel. Las pérdidas materiales fueron enormes, y el pueblo judío quedó dividido entre los deportados y los que permanecieron en Judá.

Ezequiel y otros muchos siguieron reconociendo a Joaquín como rey, a pesar del cautiverio. En el año 562 adC, Joaquín fue liberado por el sucesor de Nabucodonosor II, Evil-Merodak.

 

Baudouin IV de Jérusalem, Roi de Jérusalem, s’éteint à l’âge de 24 ans (le 16 mars 1185)

15 marzo, 2018

A son accession au trône, Baudouin IV a 13 ans. C’est le début d’un règne stupéfiant, de par l’âge du roi, mais surtout de par sa maladie : à l’adolescence on découvre qu’il est lépreux. Le petit roi accepte la croix, embrasse la Passion, et porte la charge du royaume sous la constante menace musulmane, en se fiant toujours à Dieu:

« Fais ce que dois, advienne que pourra ».

A 17 ans, le roi Baudouin transforme une situation désespérée en victoire, grâce à une force de caractère surhumaine, face au redoutable Saladin (Salâh ad-Din). René Grousset a écrit:

« Le règne du malheureux jeune homme ne devait donc être qu’une longue agonie. Mais une agonie à cheval, face à l’ennemi, toute raidie dans le sentiment de la dignité royale, du devoir chrétien et des responsabilités de la couronne en ces heures tragiques, où au drame du roi répondait le drame du royaume ».

Le 24 novembre 1177, à 1 contre 20, il triomphe. Les chroniqueurs affirment que les forces des Turcs étaient « comme une mer » pendant la bataille de Mongisard. 26000 Turcs contre la petite armée de 400 chevaliers Francs. Michel le Syrien rapporte:

« Quand le Dieu qui fait paraître sa force dans les faibles, inspira le roi infirme… Il descendit de sa monture, se prosterna la face contre terre devant la Croix (les saintes reliques) et pria avec des larmes. A cette vue le cœur de tous ses soldats fut ému. Ils étendirent tous la main sur la croix et jurèrent de ne jamais fuir et, en cas de défaite, de regarder comme traître et apostat quiconque fuirait au lieu de mourir ».

Ce jour là, quelques centaines de Francs battent la plus grande et plus forte armée jamais vue.

Saladin avait une telle estime de la qualité du jeune roi, qu’il suffit que Baudouin IV soit annoncé pour qu’il lève le siège de Beyrouth prête à tomber entre ses mains. En décembre 1183, Saladin revient avec une puissante armée et une forte escadre égyptienne. Le roi domine alors le cadavre qu’il est devenu, convoque ses troupes et se fait porter en civière. Saladin est si effrayé qu’il choisit la fuite sans combattre. Le roi était lui-même le drapeau des Francs. La lèpre terrasse Baudouin à 24 ans. Il fut enterré au Golgotha, sur la colline où le Christ a été crucifié.

 

Idus Martias

14 marzo, 2018

Contenidos

  1. Imperator mundi: conquistar el mundo, sí, pero con una buena razón
  2. Un par de legados perennes de César
  3. De la imitatio alexandri a la imitatio caesari

Un funesto 15 de marzo, hace 2062 años, fue asesinado cobardemente por una facción aristocrática del Senado Romano, el estadista más grande de la Historia, el padre de la civilización occidental (de nuestra civilización): Julio César, IMP C IVLIVS CAESAR DIVVS.

Imperator mundi: conquistar el mundo, sí, pero con una buena razón

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Julio César es una de las pocas personas sin cuya existencia no sólo el mundo no sería –ni de lejos– tal como lo conocemos, sino que sería inconmensurablemente peor. Fue la segunda persona en la Historia que podía decir con propiedad “He conquistado al mundo”.

Su épica conquista de las Galias extendió el Imperio Romano hasta el Océano Atlántico. Consolidó el poder imperial romano en España y expandió sus límites hasta lo que ahora conocemos como Holanda, Alemania y Croacia. Dirigió la primera invasión de las Islas Británicas cruzando el canal de la Mancha… Impuso la Lex Romana desde Portugal hasta Egipto, desde las profundidades de los bosques germánicos hasta la Iliria.

Los especialistas le reconocen el estatus del mejor táctico y estratega militar de la Historia, incluso por encima del usurpador Bonaparte, Aníbal, Alejandro Magno y otros impresionantes guerreros.

Pero no solo conquistó el mundo –empresa ya de por sí inusual– sino que –más impresionante aún– decíamos que lo dejó mejor de lo que antes estaba. En su victoriosa lucha contra la maffia de ricos de Roma (los Patricios u Optimates, endemoniadamente opuestos a la extensión de la ciudadanía romana y a la cultura griega), Julio César acabó con la inveterada costumbre de –simplemente– expoliar y tiranizar a los pueblos conquistados.

Julio César es el primer Romano que integró a los demás pueblos haciéndolos acreedores de la ciudadanía romana, es decir: los conquistaba no para hundirlos, sino para hacerlos mejores e iguales a él. Él no veía al Imperio Romano como una élite de privilegiados sólo chupándole la sangre a media humanidad, sino como la expresión de una ciudadanía universal y de un imperio de ciudadanos debidamente institucionalizado. Gracias a él fue posible que eventualmente personas de fuera de Italia llegaran a ser –incluso– emperadores.


Y eso legó a la posteridad, ni más, ni menos…

Julio César fué protagónico en la creación de nuestra civilización occidental. Hasta el s. XIX, no había persona educada que no leyese su De la guerra de las Galias.

Acabó con la república romana, estableciendo las bases de un imperio que habría de durar, de una forma u otra, 1496 años;

Reformó el antiguo calendario de tal forma que el nuestro es prácticamente el mismo, con algunos ajustes;

Reformó el código civil, del cual es heredero el francés y por extensión el salvadoreño;

Por milenios y hasta 1919, los reyes y emperadores se titularon a sí mismos Césares: César (Roma), Caesar (Sacro Imperio Romano), Káiser (Alemania), Czar (Rusia), Kayser (Imperio Otomano);

Vos llamás a uno de los doce meses de cada uno de tus años: Julio.

Un par de legados perennes de César

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Julio César, además, es el inventor del libro encuadernado, (antes los libros tomaban forma de molestos y enormes rollos), con lo que logró que para nosotros leer fuera una actividad cómoda y portátil. Es como si hubiera inventado las computadoras portátiles de la Antigüedad.

Sin Julio César, la lectura sería menos agradable y requeriría más esfuerzo. Sin este invento de Julio César no existirían los libros y las bibliotecas tal como las conocemos. Por lo demás, Julio César era un cultivado y prolífico escritor e historiador, y es considerado uno de los más grandes maestros de la lengua latina. Quien no ha leído su Conquista de las Galias, no ha leído gran cosa (por mucho que atiborremos a nuestro espíritu de ficción snob).

También el calendario que hoy usamos (12 meses, 30-31 días, semanas de siete días, etc…) fue instituido –en su esencia– por Julio César. Antes de él, se usaban múltiples calendarios de naturaleza lunar (basados en la rotación de la luna alrededor de la tierra). El de Julio César (el nuestro) es solar (es decir, basado en la relación de posiciones entre la Tierra y el Sol).

Vincenzo Camuccini, “Morte di Cesare”, 1798

Fue –en ese entonces hasta nuestros días– la única manera de evitar los retrasos permanentes en los que otros tipos de calendario incurrían con terrible frecuencia (la época de primavera, por ejemplo, llegaba a caer cuando de hecho todavía nevaba). Los efectos de esos errores en la producción agrícola eran terribles y desconcertantes.

El nuevo calendario instituido por Julio César (y bautizado Julius y –luego– calendario juliano en su honor) no era perfecto: tenía un escandaloso desfase de 11 minutos por año. Nadie cayó en la cuenta… hasta que pasaron 1,600 años, cuando el desfase acumulado había llegado a 10 días. La corrección de ese error cayó en las espaldas del Papa Gregorio XIII (que no era Gregorio Magno, el creador del Dies Irae) quien con la inclusión de los días bisiestos, enmendó la imprecisión de 11 minutos anuales. Por ello el calendario cambió el nombre a Calendario Gregoriano.

Sin embargo, en esencia, sin Julio César seguiríamos contando el tiempo poniendo atención en las lunas llenas o en las menstruaciones de nuestras esposas.

De la imitatio alexandri a la imitatio caesari

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Después de que Alejandro III de Macedonia conquistó el mundo (con nobles e inéditos ideales, más o menos frustrados, que resultaron ser la semilla del impulso cesariano), la humanidad entera le llamó “El Grande”: Μέγας Αλέξανδρος, Megas Alexandros.

Cuando Julio César fue cobardemente asesinado, no hubo necesidad de llamarlo “El Grande”. Su simple nombre, César, era más que suficiente. Desde ese momento César era equivalente o superior a Magno, y –desde su sobrino y primer sucesor– los poderosos de la tierra han anhelado tenerlo de nombre propio. Pero César sólo hubo, y hay, uno.

Muerte de César, de Gerome

Muchos  sujetos han ambicionado, como Pinky y Cerebro, todas las noches, conquistar el mundo. Pocos se atreven a intentarlo. Una reducida minoría consigue uno que otro éxito en tal empresa. Sobran los dedos de una mano para contar a aquellos que lo han logrado de verdad…

Pero, lograrlo y legar a la posteridad un mundo sustancialmente más humano y estable… sólo César.

Así se imagina el asesinato de César la serie televisiva Roma. A mi juicio, excelente recreación y excelentes actores: