Aplacar el odio después de la batalla… ¿Imposible aquí y ahora?
- Esta es una bitácora para debatir
- Un importantísimo debate pendiente
- ¿Es imposible aplacar las animadversiones?
- La guerra nunca ha sido un Disneylandia
- A los vencidos se les debe –hasta por conveniencia– consideraciones
- ¿Aquí y ahora?
- La ley de la fuerza bruta
Esta es una bitácora para debatir
La Sala de la Signatura es un espacio que hemos diseñado para conversar con nuestros lectores a través de los comentarios o en las redes sociales como Facebook, Twitter, Google+ o en sus propioas bitácoras. Así que los comentarios de nuestros lectores son –de alguna manera– más importantes que lo que escribimos.
Más importantes son las opiniones de los lectores cuando plantean el contraste del desacuerdo, pues eso abre las puertas a rectificaciones de nuestra parte o a desarrollos insospechados del tema. En la Sala de la Signatura, discutir, debatir, razonar, desacordar…. no son malas palabras. Al contrario, creemos que es lo más propiamente humano y nos aseguramos de dotar a las discusiones de un contexto de amistad, respeto, claridad y –sobre todo– rigurosa lógica.
Un importantísimo debate pendiente
Hace unos meses en el discurso Salva Fac Galliam IV dije que:
“…creo que la Providencia Divina interviene en la Historia, por lo general, de modo sutil y misterioso…”
“…Así, la seguridad de que Dios interviene en la Historia de los hombres, es una certeza mía también….”
Esas afirmaciones dieron pie a que Fredy Campos, un buen amigo y viejo lector de esta bitácora (desde hace ya varios años, cuando se llamaba “La Terminal”) me contradijera con un artículo en su blog titulado: “¿Influye Dios en el devenir histórico del mundo?” en donde daba una serie de razones por las que a su juicio, tal intervención divina en la Historia no tenía lugar. En su zona de comentarios le di unas respuestas introductorias y el debate está planteado.
No hablaré de ese debate en este discurso, pues es de tal magnitud que todavía no he preparado mi pliego de posiciones. Es un debate que toca puntos neurálgicos de la filosofía clásica y no quiero tratarlo atropelladamente. Es probable que –en el mejor de los casos– me tome más de un año exponer mi caso.
¿Es imposible aplacar las animadversiones?
Pero sí quiero discurrir en esta ocasión sobre otro pequeño debate que se originó por lo que escribí el día de ayer y que decía:
“’Sta, viator, heroem calcas’ susurró el jovencísimo Principe de Condé, el jueves 3 de agosto de 1645, mientras leía el epitafio que había mandado a elaborar para darle cristiana sepultura a su enemigo mortal, recién caído bajo su yugo en sangriento y desesperado combate. Cesada la batalla de Alerheim en donde los franceses vencieron a las tropas del Sacro Imperio Romano Germánico, el odio empezó a aplacarse y se dio paso a las virtudes caballerescas. Se rindió honores fúnebres a quien horas antes buscaba la destrucción del otro, y vencedores y vencidos se esforzaron en ver –por fin en medio de los Responsa– un poco de bien en medio del mal. Un acto de nobleza que en la actualidad –y en países como el nuestro, El Salvador– podría resultar incomprensible.
“Su epitafio, puesto por su némesis victorioso, el Príncipe de Condé, en las cercanías del campo de combate, tiene grabado: ‘Sta, viator, heroem calcas’ (Detente viajero: estás pisando las cenizas de un héroe). Este acto de magnanimidad, grandeza y cortesía caballerescas hacia un enemigo situado en las antípodas de sus convicciones (…) Estos actos de caballerosidad son impensables en nuestro ambiente en donde no se le da descanso al odio. Es como si una comitiva de ex-comandantes del FMLN (la ex-guerrilla marxista salvadoreña) fuese a rendir homenaje a la tumba del Coronel Domingo Monterrosa (el jefe militar más destacado de la contra-insurgencia) o que el Estado Mayor de la Fuerza Armada Salvadoreña le levantara un monumento en la Escuela Militar a Schafick Handal (ex-comandante del FMLN y Secretario General del Partido Comunista).
“Y no perdamos de vista que en las guerras, los abusos y excesos son –en la práctica– omnipresentes: Franz von Mercy, no era ningún angelito y sus desmanes (así como las de muchos guerreros adversarios suyos) en contra de la población no-combatiente deja a los abusos de nuestra guerra civil salvadoreña como eventos menores. Pero eran otros tiempos en los que el odio era sólo un indeseable y violento exabrupto que se buscaba aplacar en cuanto se podía. Hoy tiene carta de ciudadanía y nos hemos dejado persuadir de que el odio es una hoguera a la que hay que mantener crepitando.”
Fredy, en un comentario en esta misma bitácora, en cierta manera pone un óbice a la idea de que tal “caballerosidad” fuese un regla omnipresente en la Cristiandad, contraponiendo la dura realidad de la guerra de conquista de América, y por otro lado, da sus razones por las que tales actos de atemperamiento del odio no pueden producirse en la actualidad, ni en nuestro país. Textualmente (sólo me di la libertad de corregir un par de errorcitos de dedo) Fredy dijo:
“…es interesante advertir que mientras la Guerra de los 30 años se desarrollaba en Europa, en América los españoles se afanaban haciendo su agosto con los nativos del nuevo mundo masacrándolos a diestra y siniestra, y aquí sin ningún asomo de caballerosidad y reconocimientos para los caídos.
“Hasta donde yo sé, Cortés nunca le rindió homenajes a Moctezuma ni menos a Cuahtemoc. Utilizó la traición, la manipulación de las diferencias entre las tribus nativas, y la trampa para exterminar a los aztecas.
“En cuanto al FMLN y el ejército regular de El Salvador, aquí no cabían las frase de elogio, primero porque ninguno ganó la guerra, segundo porque ambos bandos representaban intereses ajenos a sus propias presencias, ni Handal ni Monterrosa hubieran llegado a ser reyes de El Salvador con eventual un triunfo militar.
“Por otra parte, modernamente las leyes de la guerra han cambiado, Mussolini, Hitler, Hussein, Gadhafi, nunca oyeron un homenaje ni creo que tengan una tumba con célebres epitafios.”
Paso a continuación a responder a sus objeciones (básicamente es lo mismo que le respondí en la zona de comentarios, aunque he hecho algunos ajustes y aditamentos):
La guerra nunca ha sido un Disneylandia
Dijo Fredy: “…mientras la Guerra de los 30 años se desarrollaba en Europa, en América los españoles se afanaban haciendo su agosto con los nativos del nuevo mundo masacrándolos a diestra y siniestra…”
No es mi pretensión hacer creer que la Historia de la Cristiandad correspondía a un capítulo de los Teletubbies. La guerra ha sido guerra en todas las latitudes y épocas: una explosión violenta y destructora de odio. Lo que pretendo es mostrar que cuando ese huracán de resentimiento y odio lo permitía, afloraban detalles, gestos y actitudes que manifestaban el deseo vivo de aplacar y atemperar ese odio. Lo del epitafio, hecho histórico incontestable, es una muestra de ello. Ejemplos como ese abundan en los registros históricos.
En todo caso, si la contraposición a la que Fredy acude se refiere a la guerra de conquista de América, debemos recordar que ocurrió 100 años antes de la guerra de los treinta años. Ambos eventos no fueron, ni de lejos, simultáneos. La conquista se dio, aproximadamente, entre 1492 y 1540; la Guerra de los Treinta años tuvo lugar entre 1618 y 1648. Para el siglo XVII (los milseiscientos) en América Hispana reinaba la paz y abundantes aspectos de la vida cultural y económica crecían de modo sólido (ya se habían fundado universidades, como por ejemplo la “Real Universidad de la Ciudad de los Reyes” en Lima fundada en 1551 y la “La Universidad de Santo Tomás de Aquino” en la Española fundada en 1558).
Además, en esa época estaban vigentes las Leyes de Indias que precisamente fue la legislación que posibilitó el ponerle freno a los abusos de la guerra de conquista y que le garantizó a los nativos su libertad como súbditos de la Corona y sus propiedades (que llegaron más o menos incólumes hasta la independencia), así como una considerable autonomía en la gestión de sus asuntos políticos locales. Todos estos logros conseguidos durante la colonia, por supuesto que fueron hechos polvo una vez llegó la independencia por mano de los liberales, pero eso es harina de otro costal.
En la guerra de conquista americana se mató de “diestra a siniestra” como dice Fredy, al igual que en todas las guerras, pero una vez termina ésta, se trata, en la medida de lo posible, que las aguas vuelvan a su cauce. El odio merece un descanso.
A los vencidos se les debe –hasta por conveniencia– consideraciones
Dice Fredy: “…sin ningún asomo de caballerosidad y reconocimientos para los caídos (…) Hasta donde yo sé, Cortés nunca le rindió homenajes a Moctezuma ni menos a Cuahtemoc…”
Vamos por partes:
1) Moctezuma se convirtió en amigo de Cortés y lo siguió siendo hasta que aquél expiró y murió de manos de sus propios súbditos mexicas (quienes lo consideraban un traidor de su causa).
2) Cuando después de resistir en Tenochtitlán hasta el último momento posible, Cuahtémoc intentó huir, fue capturado por los españoles ¿Qué hicieron? ¿Lo ejecutaron? No. Depusieron temporalmente el odio y –a pesar de que Cuahtemoc les pidió que lo asesinaran– le conservaron no sólo su vida sino sus títulos políticos. Tampoco se le obligó a aceptar le Fe Católica, ojo. (Se le ejecutó, años más tarde, por una conspiración que se le acusaba estaba fraguando)
Pues seguramente no se trató de levantarles un monumento a los vencidos, pero son trazos de que el odio, al deponerse las armas, puede ir menguando, hasta por razones de práctica conveniencia.
Dice Fredy: “…Utilizó la traición, la manipulación de las diferencias entre las tribus nativas, y la trampa para exterminar a los aztecas…”
Hablé de la conquista de América, con un detalle que no puedo permitirme en este discurso, aquí: Los Césares Americanos
En ese discurso abordo, con más espacio, algunos de los tópicos comunes que suelen “enseñarnos” sobre la conquista.
¿Aquí y ahora?
Dice Fredy: “…En cuanto al FMLN y el ejército regular de El Salvador, aquí no cabían las frase de elogio, primero porque ninguno ganó la guerra…”
Yo pienso que eso no es ninguna excusa para perpetuar el odio y el resentimiento. Las guerras casi nunca las “gana” nadie. Rendiciones incondicionales como las de las últimas dos guerras mundiales son inusuales y lo único que hacen es agravar las animadversiones. Lo habitual es que se llegue a unos acuerdos mínimamente aceptables para ambas partes (aún cuando una de ellas haya adquirido la hegemonía).
Eso fue lo que ocurrió en la Guerra de los Treinta Años (Acuerdos de Westfalia) y también en la Guerra Civil de aquí (Acuerdos de Chapultepec). No pienso, a la luz de lo que acabo de señalar, que haya diferencia sustancial en ambos escenarios. Se trató de aplacar el odio allá, igual debería hacerse aquí.
Dice Fredy: “…aquí no cabían las frase de elogio (…) segundo porque ambos bandos representaban intereses ajenos a sus propias presencias, ni Handal ni Monterrosa hubieran llegado a ser reyes de El Salvador con eventual un triunfo militar…”
Pienso que eso tampoco es excusa para alimentar sin darle descanso la hoguera del odio y de la venganza. El Príncipe de Condé y Franz Von Mercy también “representaban intereses ajenos a sus propias presencias” (para usar la expresión de Fredy) ni el Principe de Condé ni Franz Von Mercy “hubieran llegado a ser reyes con un eventual triunfo militar”. Ellos hacían la Guerra para otros (Uno para el Rey de Francia y el otro para el Emperador). Así que la cortesía y la caballerosidad siempre tienen cabida, a menos que obsecadamente se les niegue…
La ley de la fuerza bruta
Dice Fredy: “…Por otra parte, modernamente las leyes de la guerra han cambiado, Mussolini, Hitler, Hussein, Gadhafi, nunca oyeron un homenaje ni creo que tengan una tumba con célebres epitafios…”
No es que las “Leyes de la Guerra” hayan cambiado. Es que se han desintegrado por completo y sólo sobrevive la venganza del más fuerte, del ganador, de la fuerza bruta. ¿Quién juzgó a los que ordenaron el bombardeo de la ciudad de Dresden? ¿Quién juzgó a los que –obedeciendo órdenes– masacraban a los náufragos japoneses? ¿La bomba de Nagasaki? etc. etc. Esas “justicias ex-post” sólo son venganzas unilaterales que nada tienen que ver con la justicia diadeveras (que debe ser igual para todos).
Hoy ya ni se respeta al adversario muerto, se le orina encima. Hoy ya no tenés que arriesgar tu vida, mandás un drone y se acabó. Hoy ya no te tomás el riesgo de que el otro se defienda, te dejás ir con el avión y todo y caés sobre un edificio lleno de gente indefensa. Hoy ya no le perdonás la vida a tu enemigo y le guardás sus títulos políticos: lo llevás a la horca (Saddam) o lo sodomizás y lo asesinás in situ (Gadhafi)…
Pero el hecho de que las Leyes de Guerra estén desintegradas no es excusa para perdonar la ausencia de detalles y gestos que demuestren el aplacamiento del odio… al contrario. Hoy esos gestos y esas actitudes son más necesarios que nunca.
Siempre que la voluntad de atemperar las malquerencias existan… Claro está.
FIN

En Facebook, Lenin De Jesus Sanchez dijo:
“Estoy en total desacuerdo con el Licenciado Campos, podría decir que talvez en un 100% no son aplicables, pero son importantes en términos de comparación y en muchos casos nos ayudan a discernir y concluir sobre complejos temas actuales”
En la medida en que los autores den su permiso se publicarán acá los comentarios que pudieran haber en las redes sociales.
Creo que dices correctamente. De acuerdo contigo.
Considero Jc que ninguna guerra desde el inicio de la historia hasta nuestros días, tendrían que renombrarse y hablarse de glorias y conquistas, de heroés de guerra, o que se ganó o que se perdió, quién le rendirá homenaje al campesino, al soldado salvadoreño, quien recueda ahora al padre o madre desaparecido, ¿Quién ayudó a aquella mujer sola con 4 hijos sin padre? yo lo ví, y fue duro para todas aquellas familias, sobre llevar la pena y dolor por su ser querido muerto o desaparecido, muchos callaron por mas de 25 años, por miedo, por angustia denunciar la desparición o asesinato de su familiar. La guerra es y será siempre cruel, sangrienta y lejos de haber paz, despues de ella, trae mas problemas sociales, tales los que estamos viviendo ahora, el odio engendra odio, y lejos de haber paz, todo gira en torno a la violencia, esa es la sociedad en que lastimosamente vivimos ahora, gracias Jc por tu publicación me gusto mucho.
Efectivamente las guerras son indeseables y deben ser evitadas. A lo que voy yo es que –dado que son un lamentabe HECHO– hay que –cuando son inevitables– atemperarlas. Cualquier esfuerzo en aplacarlas y someterlas a mínimos límites de decencia es vital. La que debe recordarse entonces de la guerra es, precisamente, estos detalles que la hacen menos inhumana y menos cruel. Estos detalles de respeto al prójimo –aunque difíciles– deben ser promovidos. No sólo durante las guerras, sino también una vez terminadas éstas.
Gracias por comentar. Rocío. Te lo agradezco mucho.
Debo suponer que por encima de las guerras y sus falsos ganadores, el advenimiento de justicia disfrazado de venganza y demás retóricas anacrónicas, en una aplicación más moderna, este respeto al “vencido” y declaraciones de honor ante el mismo, no se pueden esperar dada la evolución cultural y social que vivimos. Vivimos en un mundo en el que las sociedades son cada vez más individualistas. No pensamos en las ideas del otro, mucho menos las respetaremos. Lo mismo con las personas que representan antípodas a nuestras ideas. El último ejemplo un tanto plausible de esas actitudes lo vi cuando José Luis Zapatero exigió a Hugo Chávez respeto para José María Aznar aunque representara una tendencia distinta a la suya. O a Gloria Salguero Gross cuando murió Schafick Handal y expresó ante los medios su admiración por un ejemplar adversario político. Asuntos así.
Raúl:
Coincido contigo en que el individualismo (como tú lo llamas) y el no pensar en, ni respetar las ideas de los otros, hace difícil que actitudes honorables afloren. Sin embargo, yo no diría, sin más, “no se puede”, pues bien has puesto tú unos pequeños ejemplos de cómo “sí se puede”.
Claro que es difícil y que exige esfuerzo: lo fácil es pasar arremetiendo de por vida contra “los otros”.
Saludos, Raúl. Gracias
Hola Conde
Mira el tema es complejo…Y, no soy experto en el tema.Asi que la opnion que escribo tiene todos los limites de caso.
Se supone que la existencia de los ejercitos y sobretodo de los oficiales se hacen precisamente para que las guerras no sean “tan sucias” y se respeten Convenios y tratados. Pero esto es de epoca mas moderna.
En los sigos XV y antes quiza,muy poco de caballeresco habia en las guerras, La vida y la muerte estaba en manos del jefe militar,del,Rey o Emperador..Muy a su gusto y criterio.
En el caso nuestro:
El asunto es aun mas complejo. Los asi llamados “cuerpos de seguridad”: guardia; de Hacienda, Nacional… mejor ni hablar…El Ejercito de entonces cuando entro en guerra…se fue poco a poco disvirtuando…de su educacion militar y sobre todo su conducta la fue dejando atras para aceptar doctrinas foraneas de una maldad sin precedentes…de tierra arrasada…sin o poco prisioneros… hasta culminar con el Mozote!
El Fmln a pesar de que era una fuerza insurgente no formada en ninguna academia militar,intento llevar a cabo una politica de respeto de “prisioneros de guerra”.No todas las organizaciones politicas miitares de la epoca maduraron y actuaron por igual,pero si se intento…no siempre con resultados exitosos,el mas notable : el asesinato de del Poeta Roque Dalton….
Segun la Comision de la verdad el 10% de los crimines es de responsabilidad del Fmln,pero el 90% de las FFAA y diferentes cuerpos de seguridad….
¿Que decir?La guerra nunca es una solucion….y el respeto de los derechos humanos no siempre se respetan. El mas fuerte en un momento determinado,decido si respeto o no.
E La II Guerra Mundial los alemanes asesinaron a todos a quellos que no le servian,pero hizo prisioneres y dejo vivos aquellos que necesitaban para trabajar sus fabricas en modo esclavizante,,,sino no los hubiera dejado vivos….
Francisco:
Gracias por venir a comentar. No te preocupes por aquello deque no eres un experto en el tema. Aquí también nosotros somos legos en la materia y opinamos como quien lo haría con libertad en una tertulia con café o tragos en la sala de nuestra casa. Con cordialidad y libertad de espíritu.
Dices: “Se supone que la existencia de los ejercitos y sobretodo de los oficiales se hacen precisamente para que las guerras no sean “tan sucias” y se respeten Convenios y tratados. Pero esto es de epoca mas moderna. (…) En los sigos XV y antes quiza,muy poco de caballeresco habia en las guerras, La vida y la muerte estaba en manos del jefe militar,del,Rey o Emperador..Muy a su gusto y criterio.”
Más bien la Historia nos demuestra que es al revés. Las leyes de la guerra fueron más estrictas durante la época de la cristiandad y se fueron disolviendo poco a poco hasta que con ocasión de las guerras de la revolución francesa y las napoleónicas quedaron absolutamente desintegradas. Sin embargo esta afirmación mía merece una exposición tranquila, sistemática y extensa de documentación y pruebas que no puedo hacer en este breve comentario. Te prometo un artículo a posteriori en el que tratemos ese tema con serenidad y más tiempo.
Por lo demás estoy en completo acuerdo contigo: “la guerra nunca es una solución” Por eso, opino, debe ésta tratar de regularse y de atemperarse.
Saludos, Francisco
JC
En Facebook, Sonia Tomasino dijo:
En la medida en que los autores den su permiso, se publicarán acá los comentarios que pudiera haber en las redes sociales.
Señor Conde de Orgaz:
Este artículo o más bien su compleja temática, pareciera que leyó mis pensamientos de anoche, donde reflexionando en que al parecer después de 20 años, no hemos aprendido nada, llegué a la conclusión que un poco de Magnanimidad no nos caería mal a los salvadoreños, pero se requiere tener nobleza de carácter; que yo creo que en esta tierra estamos muy escasos de esta cualidad y que hace falta que junto a la gratitud y otras, las inculquemos a las nuevas generaciones para no repetir lo vivido (en este caso, un conflicto armado). Y ya que los salvadoreños nos gusta copiar todo lo foráneo, bien valdría la pena imitar los ejemplos que pusiste…..
Roxana:
“…un poco de Magnanimidad no nos caería mal a los salvadoreños…”
Absolutamente de acuerdo, Roxana
“…pero se requiere tener nobleza de carácter; que yo creo que en esta tierra estamos muy escasos de esta cualidad y que hace falta que junto a la gratitud y otras, las inculquemos a las nuevas generaciones para no repetir lo vivido…”
También es completamente cierto que no es fácil. Se necesita desarrollar virtudes que nos faltan. No se puede actuar como un caballero sólo porque a uno se le ocurre. Hace falta serlo.
Saludos, Roxana
JC.
Considero que todas las guerras ocurridas a lo largo de la historia de cualquier territorio o regiòn, deberìan ser recordadas ùnicamente para eso, para conocer la historia y analizarla a la luz de la objetividad y la razòn, pero fundamentalmente para intentar adquirir, del anàlisis de sus causas y consecuencias, algùn aprendizaje.
Sin embargo, el tema del perdòn o del reconocimiento a un adversario de batalla es algo en verdad difìcil de argumentar, pues, tiene que ver a juicio muy particular, con calidad humana y eso es algo màs difìcil de tratar, pues los seres humanos somos demasiado complejos y como productos sociales nos vamos formando o deformando a lo largo del tiempo y de las experiencias vividas. Particularmente, pienso que no somos buenos o malos por naturaleza, que muchas veces las condiciones del entorno marcan nuestra propia percepciòn de quienes somos y como nos comportamos. Pero si hicieramos el intento de actuar màs allà de la parte lìmbica de nuestro cerebro y darle paso a la racionalidad en el manejo de nuestras propias emociones (sin querer entrar en discrepancias con ningùn tipo de fe, con ningùn psicòlogo o mucho menos con un psiquiatra que pueda tener un planteamiento diferente), considero que bien podriamos reconocer cosas buenas aùn en aquellos que consideremos nuestros peores adversarios y ¿por què no? comenzar juntos a sumar en historias diferentes, en donde cada uno, desde sus capacidades, pueda aportar para construir y no para destruir como se hace en las guerras.
Dices, Noemy:
“…el tema del perdòn o del reconocimiento a un adversario de batalla es algo en verdad difìcil de argumentar…”
Ahora que lo mencionas, muy probablemente he hecho mal llamando a esto un “debate”, más bien debería ser sólo un contraste de opiniones.
“…tiene que ver (…) con calidad humana (…) si hicieramos el intento de (…) darle paso a la racionalidad en el manejo de nuestras propias emociones (…) bien podriamos reconocer cosas buenas aùn en aquellos que consideremos nuestros peores adversarios…”
De eso se trata. Y, necesariamente, eso significa hacer abstracción de lo que no nos place de ellos (o –incluso– de lo que objetivamente han hecho mal). En los EEUU, Robert E. Lee es considerado un héroe, así como Ulysses Grant. Y no eran ningunos angelitos.
Se luchó, se destruyó, se acabó… A reconocer entonces ahora caballerosamente las virtudes de los otros y a comenzar a reconstruir. Creo que de eso debería tratarse. Aunque como bien lo insinúas, no es fácil, eso de “actuar más allá de la parte límbica de nuestro cerebro”, requiere de nosotros bastante esfuerzo.
Gracias Noemy, eres muy fina en aportarnos tus opiniones y criterios.
Saludos
JC
A la Luz de las celebraciones de los 20 años de los Acuerdos de Paz y del discurso de Sr.Presidente en el Mozote,quiero pensar que se abre un debate para la reconcliacion,y no un debate para abrir heridas.. como algun periodista,politico mal intencionado de manera ignorante o provocadora lo ha querido insinuar.!Nada que ver!
En mi corazon y pensamiento siento que de aqui en adelante se abre el verdadero debate para la conciliacion y la Paz Nacional. Eso quiero pensar.Creo que el discurso del Sr. Presidente en el Mozote, tiene ese proposito.El que no lo quiera leerlo asi, sigue con resentimientos,rencores y odios aun en su corazon.Esos sentimientos no les deja ver ni escuchar los nuevos aires que se acercan….
Una nueva energia positiva esta surgiende,demoles espacio y alas…construyamos un nuevo El Salvador.Depende de cada uno de nosotros.De nadie mas! Dejemos de una vez por todas la etapa de la postguerra….
Es necesario dejar atras esa etapa y construir un nuevo pais con sentimientos renovados,borrando los resentmientos negativos y odios que tienen atrapada l..
a mente …
Saludes
.
Francisco:
“…Es necesario dejar atras esa etapa y construir un nuevo pais con sentimientos renovados,borrando los resentmientos negativos y odios que tienen atrapada la mente …”
Estoy de acuerdo en eso, contigo.
Saludos
Despues de una guerra, lo mas dificil es pacificar, dificil porque no todos somos ni tenemos el valor moral que es la tolerancia y el perdon. Yo soy apolitica y tanto mal hicieron los del ejercito y los otros. El perdon del Mozote era necesario aunque las palabras no traeran de regreso tantas vidas, de tanta gente inocente: En lo que a mi juicio fue innecesario fue volver a encender rencores, odio y rechazo en nuestros corazones en el discurso de Funes…….saludos JC
“…tolerancia y el perdon…”
Esas son las actiutudes clave. Cabal.
Saludos, Margarita
JC
La guerra como bien sabemos es la continuacion de la politica, cuando la DETENTE es imposible, no existe etica dentro de la guerra, aca si, el fin justifica los medios, si el EJE hubiese ganado la II WW, los juzgados en Nuremberg, hubiesen sido Truman, Stalin, Macartur, Patton, Churchill y probablemente el general Martinez, ya cque le declaro la guerra a estos 3 paises.
Es triste pero la historia mundial se forjado y las sociedades fortalecido, a travez de los esfuerzos belicos.
La historia la escribe el vencedor, la realidad queda oculta por medias verdades.
Sin embargo creo, Manuel, que eso es remediable. No de modo fácil ni inmediato, pero hay que empezar lamentando que las cosas sean como bien las describes.
Saludos
JC
La forma más efectiva de cometer un gran error, es cuando se comete seguro de que se hace lo correcto. Cuando hay una guerra, es porque dos o más sectores creen que las cosas deben resolverse o manejarse de dos o más maneras distintas, y todos están seguros que su manera beneficiará a más gente. O sea, que todos actuan de buena fe, en base a sus experiencias muy subjetivas. Al entender esto, se puede entender al adversario.
Definitivamente tienes razón:
“…O sea, que todos actuan de buena fe, en base a sus experiencias muy subjetivas. Al entender esto, se puede entender al adversario….”
No sé si sea cierto que todos actúan de buena fe, pero pienso que hay que partir de allí, HAY QUE DARLO POR SENTADO. De lo contrario, como bien apuntas, no habrá ni comprensión. ni tolerancia, ni perdón. Menos, admiración.
Gracias Roger.
En Facebook, Alex Iglesias dijo:
En la medida en que los autores den su permiso, se publicarán acá los comentarios que pudiera haber en las redes sociales